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viernes, 25 de enero de 2013

También la arquitectura negra tiene su historia

MORENO MARTÍN, Isidoro, Majaelrayo. Trozos de su Historia, Majaelrayo (Guadalajara), El Autor, 2011, 100 pp. (ISBN: 978-84-615-6420-0).

Una muy breve, brevísima nota, apenas unos apuntes de introducción, nos dicen lo que va a ser el libro.
Isidoro Moreno, su autor, nunca ha sido hombre de muchas palabras y hoy sigue tan callado como siempre, aunque a veces abra su corazón y su voz a los amigos. Yo tengo este libro suyo, dedicado, porque me siento su amigo y así quiero demostrárselo a él y a quienes lean esta nota bibliográfica.
Comenzaré diciendo que Isidoro Moreno Martín es un “buen hombre” y un “hombre bueno” al que nadie le ha obligado a escribir lo que escribe y al que muchos deberían estar agradecidos por lo que hace. En buena manera, se diga lo que diga, Majaelrayo es lo que es y mantiene sus fiestas y tradiciones, sus danzas, gracias a él y a sus desvelos, que nunca nadie supo apreciar (mucho menos pagar como es debido: con cariño, respeto y admiración). Pero ya está bien, que cada cual arrostre sus fallos y ¡san se acabó!, que tontos y desagradecidos los seguirá habiendo por los siglos de los siglos. Amén.

Isidoro, amigo, ha escrito -una vez más- un trabajo, un libro más bien escueto, -antes fueron folletos de una paginación corta, pero enjundiosa y llena de sorpresas-, que como siempre, como en ocasiones anteriores, ofrece algún que otro dato, muchos datos, de interés y más para nosotros, para los pejigueros de tres al cuarto que nos jactamos de tener en nuestras colecciones particulares las piezas más raras y especiales, los ejemplares numerados de corta tirada, los rara avis de la bibliografía provincial...
Isidoro Moreno piensa que a través de estos trabajos, sus trabajos, los que ofrece a quienes están interesados en ellos gratis et amore, dará a conocer los recovecos, los resquicios más ocultos y desconocidos de la historia local, localísima (de ahí su grandeza), de su pueblo, de Majaelrayo, por el que tantas y tantas veces se ha dejado partir el pecho sin recibir nada a cambio. Castiella, otra, una vez más, face los omes, e los gasta (siempre en provecho propio o en el de algún que otro mangante de tres al cuarto y por demás analfabeto, porque lo que la Naturaleza no da, Salamanca no lo concede).
Y así va todo.
Es el libro, en fin, un ramillete de notas amistosas y amigables, un golpe de pinceladas sobre la Historia de Majaelrayo, ese pueblo aislado dentro de la sierra que, al igual que Teruel, existe, -ha pagado sus impuestos y ha contribuido con sus levas a servir en los ejércitos- aunque en el extremo noroccidental de Guadalajara, a la solana baja de la falda del vigilante y callado Ocejón.
Pero a pesar de todo, como siempre y como es norma actual de vida, el éxodo rural ha contribuido no poco a su deterioro, a su lenta degradación, tanto de las tierras como de las costumbres. Es inevitable el cambio de vida.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Bio-bibliografía de un escritor atencino: Julio de la Llana


VEGA GARCÍA, Jesús de la, Obra literaria del sacerdote Julio de la Llana Hernández (1876-1959). De Soria a Atienza. Apuntes de un místico desposorio, Guadalajara, El Autor y Aache ediciones, [2012], 979 pp., CD-ROM edición digital en formato PDF. (ISBN: 978-84-92886-75-3).

UNA OBRA INMENSA PARA UN PROLÍFICO ESCRITOR: DON JULIO DE LA LLANA DIVULGADOR DE LOS VALOREZ ATENCINOS

Una obra inmensa acerca de este personaje, no muy conocido fuera de los ámbitos intelectuales de Guadalajara, que simultaneó su labor pastoral como sacerdote en la diócesis seguntina, rechazando humildemente algunos cargos de importancia que le fueron ofrecidos, que contribuyó en su época -mediante infinidad de artículos publicados en la prensa en los que divulgó el arte y las tradiciones populares- al mejor conocimiento de los diferentes lugares donde ejerció su cura de almas y, especialmente, de la villa medieval de Atienza.
Artículos múltiples sobre múltiples temas; algunos libros, folletos y opúsculos y un extenso poemario, definen al hombre que siempre buscó la perfección, como indica Jesús de la Vega: “perfección que buscó a lo largo de su vida personal y profesional”:

“Sigüenza, Aguaviva de la Vega, Miedes de Atienza,
Retortillo de Soria, Campillo de Dueñas, Atienza,
Oídle como late su poesía”.

Un pórtico titulado: Breviario. “Elegía por un desconocido”, -firmado en Atienza, Pentecostés, 2012-, introduce al lector en la peripecia vital y en la obra de tan fecundo escritor, rindiendo así “... homenaje literario a una figura que pasó por Atienza ejerciendo su sacerdocio pero con quien la historia tiene el débito de reconocerle un destacado lugar en el aspecto cultural de la villa en el segundo tercio del siglo XX.”
La obra que comentamos podría dividirse en tres apartados: el primero de ellos recoge los aspectos biográficos más sobresalientes de don Julio de la Llana, desde su nacimiento en la provincia de Soria hasta la de Guadalajara, pasando por Barca (1876-1884, su cuna), Blocona (1884-1901), Matamala de Almazán (1890-1901), Aguaviva de la Vega (1902-1910), Sigüenza (donde realizó los estudios sacerdotales), Miedes de Atienza (1910-1915), Retortillo de Soria (1915-1922), Campillo de Dueñas (1922-1927) y Atienza (1927-1959), donde falleció el día 26 de junio de 1959, a los 83 años de edad, siendo párroco-arcipreste jubilado. Una amplia galería de imágenes, unas que permiten conocer la imagen del biografiado y otras realizadas por él mismo: edificios, el escudo de Atienza tal y como debió ser, etc.,  acompaña los textos, que se completan con una no menos extensa y bien definida genealogía familiar.

martes, 9 de octubre de 2012

Paisajes y lugares de las comarcas de Guadalajara


Alvarez Jiménez, Julio. Paisajes y lugares de las comarcas de Guadalajara. “El Afilador de Ediciones”, Sigüenza, 2008. 158 páginas. Ilustraciones en B/N.

Cae ahora en mis manos, cuatro años después de su publicación, un magnífico libro que me ha gustado y me ha servido para conocer, un poco mejor aún, mi provincia. Se trata del conjunto de artículos previamente publicados en la Revista seguntina “El Afilador” por el profesor de Biología Vegetal de la Universidad de Alcalá, don Julio Alvarez Jiménez, quien demuestra en su obra no solo conocimientos científicos más que sobrados, sino también un gran cariño a esta tierra, a la que ve con ojos de botánico y de poeta. En definitiva, creo que es una persona que sale a recorrer el mundo con los valores de un alma noble y con los sentidos de un ser despierto.
Este libro, “Paisajes y lugares de las comarcas de Guadalajara” está constituido por capítulos breves y monográficos sobre entornos geográficos muy concretos. El primero de esos capítulos trata de definir las comarcas de la provincia de Guadalajara, que el autor dice no están bien definidas aún. ¡Es tan difícil concretar, poner límites, a unas comarcas de una provincia tan variada! Además de los clásicos entornos de Alcarria, Campiña, Sierra y Parameras de Molina, Alvarez añade los espacios del Alto Henares, Alto Tajuña y Alto Tajo como comarcas en sí, con valores que comulga de otras. Todo es válido en este terreno, y creemos que está bien planteada su tesis.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Aportación al patrimonio de nuestra Sierra Norte



Imágenes de arquitectura popular
Pedro Vacas Moreno es un esforzado recopilador de las formas de vida que prevalecieron en la Serranía de Guadalajara durante siglos, y que justo en estos tiempos se están perdiendo. Para esa tarea de búsqueda, de recopilación y de análisis cuenta con sus propias fuerzas, sus viajes, sus fotografías, sus apuntes, la ayuda de su hija Mercedes Vacas, y el saber heredado porque él nace en Bustares y en esas tierras altas pasa entera su vida practicando oficios, quehaceres y analizándolos.
Acaba de hacer en Diputación Provincial, en acto literario acompañado de José Ramón López de los Mozos y de Marta Valdenebro López, la presentación de tres libros sobre la Sierra Norte de Guadalajara, y nos ha honrado con el obsequio de uno de ellos, el que hoy comentamos porque se lo merece: “Arquitectura serrana: pardelera y plateada. Bustares, Arroyos de [las] Fraguas y Las Navas de Jadraque”. Tiene un tamaño grande de 19 x 26 cms., y un total de 280 páginas, todas impresas en monocromo. Un precio de autor de 30 Euros, siendo el autor quien personalmente administra y vende la edición. Figura como editor Musivisual, en http://www.todostuslibros.com/libros/arquitectura-serrana_978-84-92798-30-8, un sistema de edición digital sin soporte en librerías.

martes, 1 de noviembre de 2011

Pedro Vacas nos presenta sus últimos libros





Un autor en alza



El pasado día 30 de agosto, Pedro Vacas Moreno, presentó en el Mesón Alto Rey, en Arroyo de Fraguas, sus tres últimas publicaciones, en dos de las cuales ha colaborado también su hija Mercedes Vacas Gómez.
- VACAS MORENO, Pedro, Pastores y Cabreros, Madrid, Musivisual, 2011, 362 pp.
- VACAS MORENO, Pedro y VACAS GÓMEZ, Mercedes, Alto Rey, tierra y camino peregrino, Madrid, Musivisual, 2011, 344 pp.
- VACAS MORENO, Pedro y VACAS GÓMEZ, Mercedes, Arquitectura serrana: pardelera y plateada. Bustares, Arroyo de las Fraguas y Las Navas de Jadraque, Madrid, Musivisual, 2011, 280 pp.
Tres voluminosos libros que constituyen nuevas aportaciones al mejor conocimiento de la etnología y el costumbrismo de la provincia de Guadalajara, actualmente un tanto olvidados, donde se dan la mano aspectos tan variados como las tradiciones religiosas, algunas de origen mitológico, acerca del Santo Alto Rey de la Majestad; la arquitectura local de tres pueblos de la zona (Bustares como centro y Arroyo de Fraguas y Las Navas), con sus variantes tanto en materiales constructivos como en edificaciones, viviendas y construcciones auxiliares, mayoritariamente ganaderas, y el amplio y desconocido mundo del pastoreo, los tres tan amplia y exhaustivamente tratados que, sin duda, harán las delicias del lector interesado en estos temas.
Las presentaciones de estos libros en Guadalajara y Madrid serán estos días:


15 de noviembre, a las 19,30 horas, en el Salón Multiusos del Centro "San José" de Guadalajara (C/. Atienza, 4). Presentación de los últimos libros de Pedro Vacas. Intervendrán: el autor, Marta Valdenebro Rodríguez (Diputada-Delagada de Cultura) y José Ramón López de los Mozos.


29 de Noviembre, a las 19,00 horas, en el Salón de Actos de la Casa de Guadalajara en Madrid (Plaza de Santa Ana). Presentación de los últimos libros de Pedro Vacas. Intervendrán: el autor, Marta Valdenebro Rodríguez (Diputada-Delagada de Cultura) y José Ramón López de los Mozos.


sábado, 2 de julio de 2011

Fotos de Condemios de Arriba







Condemios de Arriba. Memoria gráfica de un pueblo y sus gentes, Madrid, Ayuntamiento de Condemios de Arriba/ LEMA Ediciones, 2010, 128 pp., fotografías b/n. (Programa “Los Legados de la Tierra”).

Un nuevo libro, auspiciado -como tantos otros similares- por el programa “Los Legados de la Tierra”, viene a engrosar el tema fotográfico de los más variados lugares de Guadalajara. En este caso, el libro o álbum, que de las dos maneras podría decirse, ha sido editado gracias a los desvelos del Ayuntamiento de Condemios de Arriba y de la Asociación Sociocultural “El Poyato”, representada por su presidenta Pepi Durán Cruz.
Se trata de una amplia colección de “positivos” –pues apenas aparecen textos- cedida por los propios habitantes del pueblo que, como se indica en la introducción, forman “parte de sus recuerdos personales y familiares, algo de su historia personal, para con ello, hacer la de todos.” Imágenes a través de las cuales pueden contemplarse los cambios que el tiempo ha ido introduciendo en todos y cada uno de los aspectos vitales que lo constituyen.
El conjunto aparece dividido en nueve apartados.
“El pueblo”, de cuyos orígenes se ofrece una breve nota, aparece representado por sus paisajes y rincones, por la iglesia -como su elemento arquitectónico más representativo- y sus fuentes. La fotografía más antigua está fechada en 1950, siendo las más numerosas del 1980.
Gran copia de páginas ocupa el segundo apartado, destinado a “Gentes”, y del que podemos destacar una selección de retratos, (aunque, en realidad, estemos ante fotografías de grupos de amigos y familiares, y los “Retratos” aparezcan en el mismo libro como grupo independiente) interesantes a la hora de analizar, por ejemplo, la vestimenta o el uso que se hacía de los bueyes, como tracción “de sangre” utilizada en los carros. Una de las fotografías que figuran en esta selección fue realizada en una feria, por un fotógrafo ambulante ambulante (página 20) y otra, a través de la que puede conocerse el físico y el nombre, o más bien el apodo, del considerado como “fotógrafo oficial” de Condemios de Arriba: Fedito, que volveremos a encontrarnos en otra de las instantáneas. Hay, además, un retrato de la niña Carmen García, de hacia 1960, realizada en el “Studio Roca”. Tetuán, 20, entlo. MADRID”, aunque, de entre todas las de este grupo, la más antigua es del año 1940, correspondiendo al 69 la mayor cantidad.
Las “Fiestas Religiosas” se subdividen en dos subgrupos: unas, con motivos de carácter personal o familiar como los bautizos, comuniones y bodas (en las que las novias aún no vestían de blanco), y otras, sociales, especialmente procesiones (de Semana Santa, de la Virgen -en la página 62 volvemos a encontrarnos con “Fedito”- o de San Enrique, además de las de San Pedro, con la subasta de los “bandos” de las andas) y de los Reyes Magos.
Una cuantas fotografías forman en grupo correspondiente al “Trabajo”. Son imágenes de las faenas del trigo en las eras, de la extracción de la madera y su transformación y de la panadería,
El “Ocio” aparece representado, sobretodo, por la caza y la pesca, el tiro al plato y el fútbol, las excursiones y los baños.
De la “Escuela” hay poca representación, pero es suficiente, ya que se trata de las consabidas fotografías de los escolares sentados a la mesa del maestro, en actitud de leer o escribir, con el mapa de España detrás. Son fotografías de los años cuarenta.
En cuanto a las de la “Mili” y, en general, del servicio militar, hay que dejar constancia de la importancia de cinco de ellas, datadas en los años 36-39 - tres son de Compañeros del frente durante la Guerra Civil, pertenecientes a Doroteo Abad (página 99)- , y las otras dos fueron hechas en un estudio.
El octavo grupo se dedica a las “Fiestas Populares”, principalmente las patronales y los toros, así como a la matanza. Mención aparte merece el espacio destinado a los “Danzantes”, en el que junto a un texto tomado del libro de Antonio Aragonés Subero, “Danzas, rondas y música popular de Guadalajara”, y la letra de las once danzas conservadas -Madrugaba un caballero, Cuando me casó mi madre, El Troncho -Taraverosán, en otros lugares próximos-, Las Cadenas, La Cruz, La Peregrina, La Burraca, Al Verde, Es María, Señor Mío Jesucristo y La Marcha-, se reproducen nueve fotografías, siendo alguna de ellas de las más antiguas que se conocen, a la vez que muy interesantes en lo que se refiere a su indumentaria.
Concluye este libro de fotografías con los “Retratos”, unos cuantos de principios del siglo XX, algunas son de estudio, de entre los que destacamos el de D. Eladio Martín Sanz, datado en 1906, y realizado en el estudio Fotografía Daguerre. Pte. S. Francisco, 16, en México. Otros son de feria, con su paisaje de fondo y su caballito de cartón, por ser niños sus protagonistas.
Condemios de Arriba es un pueblo situado en la zona nororiental de la provincia de Guadalajara, cuyas vías de comunicación nunca han sido demasiado buenas hasta el momento actual. Ello ha contribuido a su “relativo” aislamiento, por lo que, al hacer una estadística de los años en que se realizó la mayor cantidad de fotos, los resultados han sido los siguientes: la más antigua de todas data de 1906, aunque también hay otras de principios del pasado siglo XX (una de ellas de 1914), de cuya fecha se pasa a los años 20 y 35, 36-39 y 40, siendo las más numerosas las realizadas en los años 65 y 69, y las del 80.
Las primeras fueron fotografías “compuestas” en estudio o por fotógrafos ambulantes, generalmente en feria lugareñas; las intermedias corresponderían a momentos precisos, como es el caso de las del periodo bélico 36-39 y otras de la “mili, que se convirtieron en meros recuerdos para llevar en la cartera y poder mostrar una vez pasado el tiempo, correspondiendo el resto a fotografías aficionados que dejaron huella de determinados acontecimientos familiares y sociales: bautizos, primeras comuniones, bodas y también fiestas populares locales o de pueblos cercanos.
Libros como este, aunque carezcan de textos explicativos complementarios, contribuirán en el futuro a conocer el pasado de los pueblos: sus gentes y sus modos de vida, aunque algunas fotografías -por su calidad y antigüedad- ya pueden ser consideradas como documentos históricos que merece la pena conservar con todo esmero.



domingo, 27 de diciembre de 2009

Leyendas de Guadalajara




Para saber más de la tierra de Guadalajara


“Un rato antes de la Nochebuena”, según reza el Hízose del último libro de Monje Ciruelo, nos ha llegado a las manos la quinta entrega de su aportación literaria, que con ella empieza a ser consistente y con calado, al menos por lo que a temas provinciales se refiere.

Un libro de leyendas

Monje Ciruelo, en la cima de su vida, y por todos reconocido como un escritor de raza, de los que se hacen leyendo y escribiendo durante décadas, -cada día una línea, o un artículo, o un capítulo, nos entrega ahora el que hace el número 5 de sus libros. Los primeros con la antología de su mejor aportación periodística, y los últimos con relatos recogidos del acervo popular, o construidos exnovo por su capacidad de inventiva y alambique.
Entre las 30 narraciones que forman este racimo que tiembla de emociones en cada página, surgen relatos ambientados en pueblos, en costumbres, en fiestas, en leyendas, en anécdotas y en ocurridos reales. Todos ellos nacidos y vividos en Guadalajara, por lo que parece lógico que lleve el subtítulo que lleva: “Alcarria, Campiña, Sierra y Señorío”, porque de todas esas zonas aparecen relatos en los que se hacen protagonistas los castillos, las plazas o las fiestas de muchos lugares.
Como en sus entregas anteriores, en esta aparición se ofrecen memorias ambientadas en lugares como Palazuelos, el río Gallo o los pinares de Chequilla. Y en esas ambientes surge la entrevista razón de algún fantasma, de duendes y pescadores.
Pocas veces el título de un libro es más explícito y concreta mejor su contenido que este que acaba de aparecer y echarse a vivir. Estas “Leyendas y Relatos de Guadalajara” no tratan de confundir, de llamar la atención o de espantar a nadie, sino que vienen derechamente a declarar de qué van las páginas que repletas de letras van desgranando historias. Unas historias que entremezclan la realidad y el sueño. Unos relatos que propician el ejercicio de la memoria y la emoción conjuntamente, porque si en alguno de estos treinta relatos se ve con claridad la huella firme de la historia, en otros aparece brillante la creatividad del autor, que presiona la imaginación hasta materializarla y darnos, como un jugo, la belleza de lo imposible volando entre las concretas paredes de nuestra tierra.
Por todos ellos, por sus 264 páginas, he paseado con fruición y atención subida. Uno de los primeros que me ha llamado la atención es la leyenda del caballero de las Tetas de Viana. Quizás por el ambiente en que se sitúa, los altos cerros de las “Peñas Alcalatenas”, en torno a Trillo, y porque el autor con su limpia prosa nos va dando versiones diversas de lo que en esos pueblos del entorno, especialmente en Viana de Mondéjar, donde ha recogido las diversas facetas de la leyenda, se cuenta todavía. Mezcla allí le peripecia de dos hermanas moras, crueles y desalmadas, que terminan siendo lo que su corazón era cuando jóvenes: una roca. Y de ese caballero engañado y perdido que durante siglos ha rondado en las noches más oscuras los altos brañales del monte alcarreño. Hasta recoge Monje la historia real que se basa en leyenda, de la flecha medieval que apareció hace años en el costado de un jabalí.
No es un libro de estampas, apenas lleva imágenes. Es un libro que se mete directamente en el cerebro. Que es donde deben llegar los libros. Hiladas unas con otras las palabras, encadenadas las frases, bien urdidas las historias, aparecen en nuestra mente sitios y gentes de Guadalajara. Una de las hermosas leyendas que cuenta es la de la Caballada de Atienza, con diversos elementos imaginados. O la del peregrino del Hayedo de Cantalojas, del que muchos ha oído hablar, sobre todo cuando se camina por aquellas altas trochas, y uno se siente perdido. Está también la doncella ahogada en la laguna de Somolinos, de la que tomó en su día razón Pérez Henares para empezar su “Río de la Lamia”.
Y además me ha gustado esta obra por la forma en que el autor organiza cada uno de sus treinta relatos. Siempre nos da una pincelada de realidad, nos describe un pueblo, un paisaje, un monumento. Nos dice de su historia, de la forma de visitarlo, del interés por estar allí. Y sobre la realidad, coloca la fantasía, como un árbol sonoro y de límites reconocibles. Cada cosa en su sitio, y la mano de Monje, su palabra cierta, en todos.
Entre los relatos aparecen pueblos y gentes de las cuatro comarcas guadalajareñas: esas historias de reyes castellanos por Atienza, y esfuerzos de molineses de hoy subidos a castillos. Memorias de la Guerra Civil por Brihuega y fascinantes cuentos de caballeros y princesas por las Tetas de Viana. Problemas de hoy entre urbanizaciones de Pioz y el típico misterio de aparecidos en medio de los bosques. Líos de drogas y problemas de ruidos por las urbanizaciones mesetarias. Nada más y nada menos que un denso programa de sorpresas escritas, de narraciones limpias, de memorias imposibles.
Muchas otras esquinas de Guadalajara y su provincia nos salen al paso en este libro de “Leyendas y Relatos de Guadalajara” que no debe perderse quien se apasione por las autóctonas raíces de nuestra tierra. En definitiva, un libro de los que hacen falta, hoy más que nunca: una “herramienta de enraizar” gentes y espíritus a la tierra en que se vive. Un empeño en el que debieran estar más comprometidos los políticos que hoy nos rigen, que andan más pendientes del bienestar de la gente (sin ser este despreciable) que de la conciencia que tengan de estar sobre una tierra de ancestrales leyendas y sabias entrañas, en cuyo discurrir estamos hoy inmersos, y solo conociendo las páginas pasadas podremos encontrar la razón del vivir de hoy.


Monje Ciruelo un autor clásico

Después de hablar del último de los libros publicados por Monje, creo que corresponde decir algunas palabras más sobre el autor, sobre este “palazuelino” de corazón que lleva más de 85 años entre nosotros, y más de 60 escribiendo en este periódico.
Para decir algo somero de Monje Ciruelo, que es amigo, desde hace muchos años, serviría cualquier biografía, aunque fuera breve: la que aparece en las solapas de este su último libro, que es la más actualizada, o la que se publica en Internet, donde figura entre los “alcarreños ilustres” o diccionario de nombres que han sido algo en esta tierra, a lo largo de los siglos. Allí está Monje Ciruelo, como ha estado durante más de 60 años en las páginas de periódicos provinciales y nacionales, sin descanso: este Nueva Alcarria el primero, y ABC, la Vanguardia, aquel “Badiel” que él fundara y aguantó dos números, en época de naufragios.
Antes de este que hoy comentamos, y después de miles de artículos en un buen racimo de periódicos, Monje sacó cuatro libros editados: el primero se titulaba “Guadalajara a mi través” y eran crónicas, selectas, de su andar Guadalajara en plan periodista y buscador de actualidades.
El segundo, titulado “Guadalajara desde el ayer”, resultó más interesante que el primero, porque a través de su mano, como un prestidigitador que saca del fondo de su sombrero sombras y luces que parecían haberse borrado, a través de las palabras ciertas de una vida antigua, yendo más allá de las anécdotas personales (sus ascensiones a la cumbre del Ocejón, al que le tiene por tótem mítico de su caminar provincial) abocando a la palpitante historia reciente de una provincia que ha recorrido muchos más kilómetros que otras en los últimos treinta años.
En el tercero, de fulgurante éxito, -tal que la primera edición se agotó en tres meses y se sacó otra que está a punto de desaparecer- el título desvelaba el camino por el que pasaba la firme literatura de este autor: “Memorias de un niño de la Guerra” que daba inicio a la obra con sus peripecias y recuerdos nítidos de una Guerra Civil que él vivió desde la neutralidad que da la infancia, y que se alargaba en varias decenas de relatos en los que también Guadalajara, sus pueblos y sus gentes, revivían y nos sorprendían con hechos ciertos, plasmados con la brillantez de una película sorprendente.
El cuarto fue otro libro de relatos que empezaba con el que daba nombre a la obra: “11 M: el tren de las 7:10” y en el que aparecían un buen montón de lo que ha dado finalmente a Monje su silueta de narrador: los cuentos y relatos, las leyendas reales o inventadas, el mundo fulgurante de la literatura discurriendo por los límites de Guadalajara.
En el prólogo de su primer libro decía yo mismo que su estilo estaba en la línea de los clásicos castellanos: nada de barroquismos, nada de “diversos ismos” que a todos nos llamaron la atención un día: Monje fue siempre con la palabra justa a describir los hechos ciertos. Hasta ahí la proeza, que no es tan fácil.
La prosa de Monje Ciruelo, desde sus iniciales crónicas en “Nueva Alcarria” y otros periódicos españoles, hasta sus escritos de hoy mismo, los que aparecen en este quinto volumen, ha ido creciendo y depurándose. Con la clásica limpieza de quien va derecho a narrar, a presentar una situación, a plantear un nudo, y a darlo abierto y fácil, los textos de Monje se ofrecen sin música pero con ritmo y claridad perfectos. En ellos vibra, con una gran variedad de temas, la honda raíz de una tierra castellana, esta de Guadalajara que se derrama en estos treinta manantiales de antiguo saber, de pensares inquietos e imposibles.Y en fin, que no digo más que lo referido, porque en otros lugares pueden encontrarse sus méritos e itinerarios vitales. Léase, si no, la página www.aache.com/alcarrians/monje.htm en la que viene con detalle su currículo, sus fotos, hasta su dirección de correo electrónico, que también la tiene Monje, y la usa, lo atestiguo, como un chaval de veinte años. Atento siempre a lo que ocurre, estará a lo que le digan. Es, en todo caso, un verdadero lujo ser su amigo, su admirador, su consejero.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Música popular de Guadalajara




A la luz del crepúsculo

Este es el título del último CD de música grabado por José Antonio Alonso, el cantautor serrano de Guadalajara, que pone en sus 15 composiciones lo más sentido de su repertorio, basado en canciones populares, composiciones propias, y música que encuentra su raíz en esta tierra. El CD está patrocinado por el Patronato Municipal de Cultura, de Guadalajara, limpiamente editado por Tecnosaga, y en él destacamos las canciones que dedica a su padre (“La sirena de la mar”), a su esposa (“Aquella tarde de enero”) y a su hijo (“Pequeño capitán de la ternura”) con canciones protesta y reivindicativas (“Hacen falta perricas”, y la “Jota del tío Emeterio” y otras extraidas del acervo popular (“La sopeta” de Turmiel, o la “Jota Rayana” de Riba de Saelices) amen de otras clásicas basadas en los textos del Arcipreste de Hita y el marqués de Santillana.
En definitiva, un estupendo CD musical que nos ofrece memorias y escalofríos sonados de la tierra de Alcarria, Molina y Sierras.