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martes, 10 de enero de 2023

Una historia de Hueva en el siglo XX

 

Nueva Alcarria, 9 enero 2023

El historiador Juan Carlos Berlinches Balbacid presentó el sábado, 7 de enero, en el Ayuntamiento de Hueva el libro ‘La historia que nos une. Un viaje desde el pasado al presente de Hueva’. “Es un texto fruto de casi tres años de trabajo, con el que, de alguna manera saldo una deuda con mi pueblo”, señaló el autor, nacido en Hueva y con raíces familiares en el municipio. “He rastreado en los acontecimientos del pueblo durante todo el siglo XX, haciendo referencia a la política nacional y provincial del momento”, resumió Berlinches, que agradeció el apoyo prestado por el Ayuntamiento, tanto en la edición del libro, como en el acceso a los archivos municipales.

El alcalde de Hueva, Ismael Sánchez Vecino, señaló que el libro es “la historia de todos, una historia común. Es la historia de nuestro pueblo, al que queremos todos, en un siglo XX convulso y con una historia complicada”, afirmó el regidor. “Está bien volver a las raíces para conocernos y seguir teniendo presente lo que nos identifica como comunidad”, añadió.

En la misma línea, el autor reivindicó la importancia de conocer el pasado. “No debemos olvidarnos de quienes somos, de nuestros orígenes. Perder la historia es perderlo todo”, aseguró Berlinches. Pese a que el trabajo hace un recorrido por el siglo XX, el autor parte del año 1898, cuando la guerra de Cuba tuvo su repercusión en Hueva con una recaudación de fondos y la movilización de un mozo enviado desde el pueblo hasta el país caribeño a luchar.

A lo largo de sus 122 páginas, el libro refleja momentos clave para Hueva, como la apertura de las escuelas en 1932, la construcción de la fuente de la plaza en 1926 o el incendio de la iglesia en 1980.

Ocupa buena parte del texto la situación política del país y su repercusión en Hueva -República, Guerra Civil, dictadura de Franco, Transición y Democracia-y no falta tampoco un largo listado de pequeñas historias, como la de la talla del Cristo que permaneció oculta en una chimenea del pueblo para evitar su destrucción, el accidente del avión norteamericano de 1973 en el término de Hueva en el que sólo hubo un superviviente, el paso de Camino José Cela por Hueva en su camino a Pastrana durante su ‘Viaje a la Alcarria’ o los cambios en el callejero y, por supuesto, en el Ayuntamiento a lo largo del siglo.

También la despoblación tiene reflejo en este trabajo, que da cuenta de la pérdida de habitantes durante todo el siglo, especialmente en la década entre 1960 y 1970. “He trabajado con materiales como los censos de población, con los documentos que se conservan en el archivo municipal –especialmente los libros de actas municipales y de las juntas municipales de 1ª enseñanza-, periódicos locales de la época y documentos de los archivos Histórico Nacional e Histórico Provincial, en especial en el periodo relativo a la República, la guerra civil y el Franquismo. Lo más complicado ha sido dar forma a todo en este libro”, concluye Juan Carlos  Berlinches, que detalla que el libro estará disponible a lo largo de la próxima semana en las librerías de Guadalajara.


lunes, 6 de abril de 2020

Budia, corazón de la Alcarria

Bermejo Millano, J.J.; Herrera Casado, A.: "Budia, corazón de la Alcarria". Ediciones AACHE. Guadalajara, 2005. 232 págs. ISBN 978-84-96236-39-4. PVP.: 15 €.

Todos los pueblos deberían tener ya su historia escrita. Los anales más o menos abultados de su devenir secular, puestos en letra de molde, para que las siguientes generaciones los conozcan y defiendan. Y no solo la historia: también el patrimonio, el costumbrismo, las destacadas singladuras de la naturaleza, los personajes que allí nacieron, las coplas y canciones, etc. Budia tiene todo eso en cantidades abundantes.
Algunos datos: de historia, cosas sorprendentes, que los autores de este libro analizan a cuento del Catastro del Marqués de la Ensenada. Nos dicen como en la segunda mitad del siglo XVIII, la industria de los curtidos en Budia era muy fuerte, dando ocupación a cientos, a miles de personas, y vendiendo sus productos en la Corte, donde apreciaban esas pieles tratadas y curtidas en Budia como de altísima calidad para hacer muebles, encuadernar libros, forrar altares y reforzar cualquier elemento sujeto a golpes.
De arte, las dos tallas de madera policromada que aparecen hoy en el presbiterio de la iglesia parroquial, a ambos lados del altar mayor. Son el Ecce Homo y la Dolorosa tallados personalmente por Pedro de Mena, el artista que a mediados del siglo XVII talló estas preciosas y emotivas figuras por encargo del coronel de los reales ejércitos don Ambrosio Sáez Bustamante. 
De arquitectura, el templo de los frailes carmelitas, prodigio de elegancia de formas y volúmenes. 



De costumbres, la Sampedrá olorosa y sonora, la fiesta más “rara” de la provincia en la que participa, según dice la leyenda, el mismísimo diablo, pues Pedro Botero, que es uno de los nombres por el que se le conoce, debió trabajar en las tenerías y talleres de curtición de Budia, y en esa fiesta dedicada a San Pedro que se hace quemando los restos de pieles, los fragmentos de botas rotas, y la mezcla de insufrible olor de lo que sobró a lo largo del año,  entre los enmascarados danzarines, sudorosos y “asfixiaos” de calor y humo, está siempre el diablo. 
Esta obra que lleva por título “Budia, corazón de la Alcarria” y tiene por autores de los textos a Juan José Bermejo Millano y Antonio Herrera Casado, consta de 232 páginas en gran tamaño, y se ilustra de cientos de fotografías, la mayoría en composiciones a todo color.
Ofrece mapas del término, referencias a todos los temas importantes de su historia, arte y costumbrismo, y aún estudia con detenimiento esos mismos elementos de Valdelagua, un antiguo despoblado que, anejo al Ayuntamiento budiero, hoy es lugar revitalizado y en marcha. 
Personajes de tono eclesiástico (Budia fue conocida en tiempos antiguos como “el pueblo de los Obispos”), artístico, literario y teatral, cinematográfico y político, a pesar de su tradicional aislamiento ha sido capaz de generar gentes que han llevado su nombre con honra por todo el mundo. Entre ellos, el Nóbel Camilo José Cela, que aquí escribió algunas de sus mejores páginas; el dramaturgo Manuel Catalina, y el filántropo e historiador Andrés Falcón y Pardo, al que cuando este libro apareció se rindió homenaje, con la inauguración de una calle en la memoria que se le debía.

jueves, 2 de abril de 2020

El patio renacentista alcarreño

Le doy un nuevo repaso a este libro que siempre me pareció fabuloso. Un libro modélico y esencial para entender la carga patrimonial de nuestra tierra, de Guadalajara.
Me estoy refiriendo a “El patio renacentista alcarreño”, escrito por Antonio Miguel Trallero Sanz, y editado por Ibercaja en 1998. Con 250 páginas de buen papel, cientos de ilustraciones a color, gran tamaño, encuadernación en tapa dura, elegante diseño, y claridad meridiana en textos y conceptos.
A propósito de analizar el palacio de don Antonio de Mendoza, en la capital de la Alcarria, y que está reconocido como uno de los primeros ejemplos en España de la arquitectura del Renacimiento, el arquitecto profesor Trallero, nos da resúmenes claros, concisos y aleccionadores de temas como la historia de la ciudad, el sistema constructivo en ella, los edificios singulares de antes del siglo XVI y la familia Mendoza. Todo ello en la base de conocimientos de un análisis de arquitecturas. Trallero ha sido siempre un gran estudioso, un comunicador claro, un experto en historia de la arquitectura a quien ya va siendo hora que se le valore como debe.

Este libro sobre “El patio renacentista alcarreño” de Antonio Trallero es hermoso y elocuente. Nos presenta el gran elemento que es el palacio de Antonio de Mendoza (el viejo y querido Instituto de Enseñanza Media) y nos lo dibuja en su totalidad y en sus detalles, entendiendo enseguida su novedad, su valor, su belleza… sigue luego con el análisis de otros patios renacentistas en la ciudad (el de los Condes de Coruña, el de los Dávalos, y el de los Laso de Mendoza en Yunquera). Y aun acoge la memoria de otros edificios, desaparecidos ya, que tenían elementos parecidos (elpalacio del nº 13 d ela calle Creus, el palacio de los Gzmán, el palacio de los Labastida donde hoy los Juzgados, el palacio de los condes de Priego, el convento de San Bernardo, el gran patio de Santa Clara…. 
Pero además, sigue su análisis con elementos que, sin llegar a patios, muestran el tratamiento del espacio bajo techumbres y entablamentos, con columnas, zapatas y capiteles de talla, en galerías de Ayuntamientos, en soportales (los de la plaza mayor de Guadalajara, por ejemplo, o el de Fuentelencina) en atrios porticados (muy especialmente el de Santa María) y en muy variadas formas, de tal modo que retrata con perfección y totalidad un modismo constructivo tradicional, y que podría (que debería) ser utilizado hoy en día con mayor profusión.

De Antonio Miguel Trallero Sanz, autor además de su gran estudio sobre la Arquitectura Mudéjar de Guadalajara, solo cabe decir en este comentario que es un estudioso serio y productivo, un hombre que sabe de lo que habla, y una referencia clara de la cultura y el estudio en Guadalajara. Al que aplaudimos sin reservas.

sábado, 23 de marzo de 2019

La Alcarria: el libro

García Marquina, Francisco: "La Alcarria: el libro. Un estudio de Viaje a la Alcarria de Camilo José Cela". Excmª Diputación Provincial de Guadalajara. 2019, 176 páginas. Tamaño 13,5 x 21 cms. ISBN: 978-84-92502-73-8. PVP.: 10 €.

En su penúltimo libro, “La España de Cela”, García Marquina nos confirmó su forma más útil y certera de abordar un tema amplio, a base de breves artículos en los que con nitidez y precisión ofrece su visión de un tema puntual. Lo había hecho antes en su biografía del escritor, “Cela: retrato de un Nóbel”, y lo repite ahora en este último -por ahora- libro que nos entrega. “La Alcarria: el libro” va compuesto a lo largo de sus 176 páginas con 23 artículos en los que se aborda el análisis del más veces traducido libro sobre nuestra región, el “Viaje a la Alcarria” de Camilo José cela.
Desde su estructura hasta su visión poética, desde los personajes que en él florecen a las ediciones que ha reconocido. Un par de docenas de miradas, densas y clarificadoras, sobre esta obra que ha conseguido, como dice Marquina en su último párrafo, “hacer universal y legible esta humilde y hermosa región de España”. Aunque él ya se lanzara en su “Guía del Viaje a la Alcarria” al análisis de la construcción de la obra, a la búsqueda de sus escenarios e intérpretes, y a la didáctica profesión de orientar al lector por ella, en esta ocasión ha ido más allá, porque se ha entretenido en desentrañar el libro entero, en menor espacio, pero con herramientas de lo más fino, casi quirúrgicas, y buscarle el alma, los entresijos, despojándole de grasas y sacando sus latidos.
Dice que Cela “salió al campo, a que no le pasase nada”. Y a usar la palabra en el sentido más artístico de la misma, alzándose como un preciosista del verbo. Pero no son las frases las que definen a esta obra, que por sí misma es una larga frase salpicada de personajes curiosos, llamativos, reales en aquel tiempo (1946) en que vivió el trote caminero. Lo que define la obra de García Marquina es su capacidad de desentrañar, de sacar a flote sus mensajes, sus técnicas, sus proyecciones y sus más definitivos valores, tanto literarios, como históricos y sociales.
La obra, pulcramente editada, ha sido promovida por la Excmª Diputación Provincial de Guadalajara, que con ella ha querido contribuir a rememorar los 70 años que se han cumplido desde su publicación primera. Aparecen grabados de sus primeras ediciones, mención a sus innumerables traducciones, y retratos de sus personajes que han calado en la memoria colectiva (inolvidables  Quico Sanz, Félix Marco, Celedonio Torralbo o Julio Vacas “Portillo”) sin olvidar al principal de todos, el viajero vagabundo, personaje al que Cela crea, recrea y en el que finalmente se embute, ya para siempre. Un libro, pues, que sirvió para su autor se transformase, y para que hoy evoquemos su paso por esta tierra, que tanto ha cambiado, pero que fue como la cuenta, un “torbellino de pasiones”. O algo así.

jueves, 31 de enero de 2019

Pareja y su Real Sociedad de Agricultura


Angel Montero Sánchez: “Historia de la Real Sociedad Geográfica de la Villa de Pareja”. Aache Ediciones. Colección “Tierra de Guadalajara” nº 104. Guadalajara, 2018. 92 páginas, ilustraciones. ISBN: 978-84-17022-66-2. PVP.: 9 €.

Siempre sorprende encontrar, en pequeños pueblos de la Alcarria, historias sorprendentes de ánimo, de valor y entrega, durante los siglos pasados, y a cargo de gentes que fundidas con el terreno poco más que trabajar la tierra tenían en sus manos. Sin embargo, ahora nos llega la sorpresa de que en la villa alcarreña de Pareja, en la orilla izquierda del Tajo, en terreno que fue tradicionalmente del obispado de Cuenca, una historia emocionante y prolija, la de la creación, desarrollo, funcionamiento, y muerte, de una “Real Sociedad de Agricultura”, que fue una institución nacida, o pensada, al calor de las ideas ilustradas de la monarquía borbónica, y que en muchos lugares cuajó en forma de Sociedades Económicas de Amigos del País, algunas de las cuales todavía se mantienen vivas, y que, en todo caso, supusieron notables impulsos industriales e intelectuales para ciudades grandes, como Barcelona, Madrid, Bilbao, etc.

En este libro de 92 páginas, ilustrado con imágenes de Pareja, de los documentos fundacionales, de estampas antiguas y con abundancia de apéndices documentales y reproducción íntegra de los Estatutos de la Sociedad, se trae al conocimiento actual esa pequeña epopeya, en la que laboraron ilustres vecinos de aquel pueblecillo: entre ellos los Benito, los Hermosilla, los Tenajas, los Merchante, los Franco, y otros muchos.
De cada uno de ellos figura la breve biografía, los cargos, las andanzas y los proyectos. De uno de ellos, concretamente de don Julián Hermosilla Benito, llegamos a saber por este libro que fue uno de los creadores de la Real Academia de la Historia, en Madrid, donde también tenía casa.

Además del Prólogo, que firma Herrera Casado, y en el nos da una pincelada introductoria de las Sociedades Económicas de Amigos del País, la obra de Montero Sánchez tiene el valor añadido del estudio de un documento fundamental, las Ordenanzas de esta Sociedad de Agricultura, a través de las cuales se ve con claridad el estado social, económico y cultural de la población de Pareja en el siglo XVIII: sus principales vecinos, sus ocupaciones, sus anhelos, y en definitiva la vida palpitante de una villa del Antiguo Régimen.

El autor de este librito es un veterano profesor curtido en muchas batallas culturales. Entre otras, por ejemplo, la restauración completa del gran palacio de los Tenajas-Franco que preside la plaza mayor de Pareja. Y su docencia por tierras americanas durante muchos años. En esta editorial y en la misma colección publicó hace un par de años el estudio de Pareja como sede de los Sínodos de los obispos de Cuenca. Lo fundamental es que esta obra está escrita con brevedad, con claridad, y destilando evocaciones y emoción. No está de más calificarla como descubrimiento precioso.

A.H.B.


Portada interior del libro
"Historia de la Real Sociedad de Agricultura"
de la villa de Pareja


sábado, 5 de enero de 2019

Valfermoso de las Monjas


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Molina Piñedo, Fr. Ramón, O.S.B: “Lasseñoras de Valfermoso”. Aache Ediciones. Guadalajara, 1996. Colección  “Scripta Academiae” nº 4. 512 páginas.

Es este un libro de historia, puro y duro. Una historia completa, a lo largo de casi nueve siglos, en que nace, crece, se desarrolla y permanece viva, una institución monasterial, como es la del Monasterio de San Juan Bautista, de monjas benedictinas, de Valfermoso de las Monjas en el valle del río Badiel, en la provincia de Guadalajara.
Fundado  en 1186, por un matrimonio de nobles atencinos, Juan Pascasio y doña Flambla, la carta de fundación, que aún se conserva en el monasterio, está escrita en hermosa letra gótica sobre el pergamino. Desde un principio fue puesto bajo el nombre de San Juan. Para poblarlo trajeron a monjas francesas: doña Nobila de Perigord y doña Guiralda fueron las primeras. Enseguida se procedió a construirlo físicamente, en los últimos años del siglo XII, y se inauguró años después, en 1200, diciendo la primera misa el día de San Juan Evangelista. Antes, en 1198, había sido aprobado por el rey de Castilla, Alfonso VIII, en carta hecha en Atienza, y rubricada por todas las altas jerarquías civiles y religiosas del reino. Todos estos documentos, pulcros e íntegros, se conservan en el archivo monasterial.
El autor, acreditado historiador del benedictismo peninsular, desde su celda del cenobio de Leyre, y con todos los documentos deValfermoso en la mano, construye de modo ejemplar esta historia, en la que aparecen las minucias y las grandiosidades de un convento femenino.
Una de las anécdotas de la historia de este monasterio la protagonizó el rey de España, Felipe IV, y su amante don Juana Calderón. Las señoras abadesas, siempre plenas de virtud y celo protector a su comunidad benedictina, fueron auténticas señoras feudales en los amplios territorios de su influencia. Sin llegar a tener más señorío jurisdiccional que el del lugar de Valfermoso, sus riquezas y poder se extendían a amplios lugares. Ocuparon el cargo de abadesa mujeres pertenecientes a conocidas familias nobles de esta tierra. Así, en 1555 era abadesa doña Juana de la Cerda, en 1588 doña Juana de Heredia en 1644 doña Bartola de Saucedo. A mediados del siglo XVII ocupó el cargo de abadesa en Valfermoso doña Juana Calderón, quien antes fuera famosa actriz de comedias, amante del rey Felipe IV y madre de don Juan de Austria. De ahí recibió el monasterio más favores, títulos y riquezas, y la leyenda de misterios y pasiones tomó pedestal para alzarse sin freno.
En la Guerra Civil el convento fue saqueado, todo destruido y las monjas dispersadas. Tras la contienda, se restauró, volvieron sus habitantes y ha ido creciendo en ofrecimientos a la Comunidad, de tal modo que hoy este monasterio de monjas benitas es un modelo de convivencia espiritual. La historia que de esta casa ha construido fray Ramón Molina Piñedo es perfecta, desde un punto de vista metodológico, y desde luego una interesante secuencia a considerar, como parte clave de la historia toda de la Alcarria en la que asienta.