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martes, 20 de octubre de 2020

Guadalajara y Galdós

 


En el año en que se cumple el primer centenario de la muerte del escritor Pérez Galdós, aparece reeditado uno de los estudios más interesantes que trata sobre lugares, ciudades y personajes alcarreños que aparecen en sus obras, especialmente en el conjunto de sus “Episodios Nacionales”. Bajo el título de Guadalajara y Galdós aparecen lugares como Sigüenza, Atienza y Sacedón, glosados a la luz de los escritos galdosianos, que vienieron a demostrar lo bien que el autor canario conocía esta tierra castellana, de profundas raíces y costumbres. 

Con varios capítulos añadidos sobre la primera edición de este título, José Esteban se muestra espléndido en su búsqueda, en sus hallazgos y en las interpretaciones de aquellos lugares que son esencia de la patria, de las antañonas costumbres y de los sentimientos más intensos. Sigüenza y sus travesañas (donde vive Fajardo en “Las tormentas del 48”) y Atienza y su Caballada (donde el marqués de Beramendi desfila como prioste) don algunos de los lugares que el autor describe con minucia. También aparecen Sacedón, Molina de Aragón, Maranchón, la misma Guadalajara… 

El libro está correctamente editado e ilustrado con toques galdosianos y fotografías de la época del escritor castizo. Letra grande y de cómoda navegación, te capta en el primer momento y ya no lo dejas hasta acabar. Hay que aplaudir esta iniciativa de Aache por conmemorar de algún modo el centenario de Galdós. En Guadalajara era obligado ponerle una vela de este tipo y en este momento. 

José Esteban Gonzalo (Sigüenza, 1936) es escritor, editor, periodista, y una de las voces más consideradas de la literatura española del siglo xx. Estudió Derecho y actuó activamente en la vida política de la capital española desde una perspectiva de izquierdas. Su actividad intelectual ha producido interesantes obras de ensayo literario e investigaciones paremiológicas. Desde su Diccionario de la bohemia hasta su completo y apasionante cuaderno de memorias Ahora que recuerdo, pasando por su minimalista historia del Café Gijón. 

Entre sus principales obras aparecen algunas dedicadas a la provincia en la que nació. Así merecen destacarse, además de este Guadalajara y Galdós ya en segunda edición, los títulos Guadalajara y Baroja, El crimen de Mazarete, y Apodos, motes y refranes de Guadalajara. En Sigüenza fue muy comentado su Refranero anticlerical. Se define a sí mismo como escritor, bohemio, editor y bibliófilo, poseedor de una biblioteca de más de 40.000 volúmenes en la que atesora primeras ediciones y muchas dedicatorias, recuerdos de su paso intenso por la vida literaria española.

miércoles, 10 de junio de 2020

La Martiniega de Atienza y otros temas medievales

Rodríguez Castillo, José Ignacio: “La martiniega de Atienza y el mayorazgo de El Sotillo. Orozcos, Veras, Zúñigas y Pachecos en tierras de Guadalajara”. Aache Ediciones. Colección “Claves de Historia” nº 7. Guadalajara, 2020. 246 páginas. ISBN: 978-84-18131-10-3. PVP.: 20 €.

Acaba de aparecer un libro escrito por José Ignacio Rodríguez Castillo, un historiador que está haciendo, desde hace pocos años, una gran labor de investigación y análisis de temas que pudieran parecer marginales, pero que llegan sin duda, como dardos finos, al corazón de la Historia Medieval de Guadalajara. Esa palpitante materia de la que -por diversos motivos- aún vivimos como herederos.

El libro lleva un largo, un prolijo título, que sirve para orientarnos a través de los complicados caminos que transita. Es el estudio de “La Martiniega de la Villa de Atienza y su tierra, y el Mayorazgo de El Sotillo en los siglos XIV al XIX: Orozcos, veras, zúñigas y pachecos en tierras de Guadalajara”. Un apretado resumen de toda una obra que comporta 246 páginas, muy ilustradas de escudos y fortalezas, muy bien aderezada de árboles genealógicos explicativos.

 

Cualquier libro que nos muestra la historia de la tierra en que vivimos es interesante y viene a abrirnos nuevos caminos de conocimiento. Por este libro, como por seguro camino, vamos a poder transitar para saber algo más de nuestros ancestros, de esas instituciones antañonas y prolijas que articulaban la existencia en tiempos pasados. Gentes, reuniones, villas y símbolos… todo se da cita en las páginas de Rodríguez Castillo, para desvelarnos viejos misterios.

Nombres importantes en la Guadalajara medieval

Aparecen en este libro nombres importantes en la Guadalajara del siglo XIV, que era ya por entonces una ciudad de respetables dimensiones para lo que era uso habitual en Castilla. Tenía barrio hebreo ­–judería– donde radicaba el rumor del comercio, además de un buen núcleo de artesanos mudéjares­ que se ocupaban sin descanso de elevar templos, casonas, edificios públicos y obras de mejora en la vida cotidiana del burgo, acabando con otro grupo, el menos numeroso, de hidalgos, nobles y clérigos que dejaban reducida a la mínima expresión la clase de los pecheros, de los ciudadanos que se ocupaban en trabajar duro y en pagar impuestos.

En esa sociedad un tanto desequilibrada, surge la memoria de nombres ilustres. De gentes que fueron a las guerras en Andalucía, que se ocuparon en fundar conventos, en promover obras públicas y en acaudalar ingentes cantidades de dinero para luego usarlas en empréstitos a los que pensaban que el comercio era la mejor arma para hacer crecer la sociedad.

De esa remota época surgen ahora, y a través de las páginas de este libro, las presencias de linajes ilustres (los Zúñigas, los Vera, los Orozco, los Pecha…) que van repartiendo y heredando las mejores zonas de la Campiña y la Alcarria, en el contexto del gran Común de Villa y Tierra de Guadalajara. Y así encontramos cómo Enrique II entrega la martiniega de Atienza a Fernán López de Orozco, hijo de don Íñigo López de Orozco, emparentado con los Mendoza y hacedor de hazañas sin cuento. También vemos surgir la figura de Isabel de Vera instituyendo el “mayorazgo del Sotillo” que pasa luego en mayorazgo legal a Juan de Zúñiga y Vera… y aún atisbamos entre los cientos de documentos que aquí se manejan la creación del “mayorazgo de Marchamalo”, mientras por Lupiana y los cerros alcarreños se van imponiendo los Fernández Pecha entre rezos, fundaciones y categorías episcopales.

Uno de los ejes en torno al que gira esta obra –que es entretenida, curiosa y cargada de sabidurías documentales– es El Sotillo, esa cuesta que va desde Cuatro Caminos, tras pasar junto a la ermita del Amparo, hasta el llano de Alcohete, y a poco nos lleva en derechura al real monasterio jerónimo de Lupiana. Es un placer el camino que el autor nos hace recorrer para saber quienes fueron sus propietarios, promotores y mantenedores, viendo cómo llamaban a sus caminos, a sus huertos y a sus montes por donde la Galiana cruzaba polvorienta bajo las pezuñas de ganados milenarios.

De esta parte, mínima y entrañable, de la ciudad de Guadalajara, pero también de la creación del cenobio de Lupiana, de los derechos sobre el impuesto de la martiniega de Atienza, de caballeros nobles del Renacimiento, y de sus damas, y de sus perdidos enterramientos, y de sus escudos y solemnes genealogías, trata este libro. En densa sonoridad y curiosa avenida de nombres, lugares y fechas. Por todo ello, debemos felicitar al autor, y agradecerle que nos haya abierto la capacidad de saber muchas más cosas del pasado medieval y renacentista de nuestra ciudad.

 

domingo, 15 de marzo de 2020

La Masonería en Guadalajara

Julio Martínez García: La Masonería en Guadalajara. Editorial Aache. Colección "Tierra de Guadalajara", nº 111. Guadalajara, 2020. 168 páginas, Numerosas ilustraciones. ISBN 978-84-18131-08-0. PVP.: 14 €.

Uno de los temas que desde hace más de dos siglos se arrastra por los libros de historia, por las tertulias, conversaciones en voz baja, y elucubraciones de muchos, es la Masonería, que sería difícil de explicar aunque todos sabemos de qué se trata. Nacida al calor de las ideas de igualdad y libertad social que en Francia estallan con la Revolución, por todo el mundo a partir de la Galia se instauran sociedades (siempre llamadas secretas) de gentes que, con muy buena voluntad, pretendían implantar ideas y actitudes de bondad, solidaridad, trabajo, honestidad y todo ello en un espíritu de colaboración entre los miembros del grupo, que, en todo caso, debía ser reducido, con miembros selectos, y por lo tanto con cierto secretismo frente al común de la sociedad.
Todo ello lo explica, con mucho más detalle, Julio Martínez en su interesante libro sobre la masonería, que además dedica la máxima atención a lo que viene a ocurrir en la provincia de Guadalajara en el transcurso de esos dos siglos largos.

Siglo XIX

Por resumir un poco, conviene decir que en Guadalajara, como en toda España, la masonería conoce un resurgimiento a partir de la Revolución “Gloriosa” de septiembre de 1868. 
Desde diversas grandes logias nacionales se da consistencia a otras locales. Y así en el libro nos recuerda Martínez que el Gran Oriente de España dio espaldarazo a la Logia Caracense nº 224, de Guadalajara capital, y a la Amor Fraternal nº 56 de Alcocer. Que el Gran Oriente Nacional de España avaló la creación de la Unión Universal nº 266 en Cifuentes, la “Idea 66” en Atienza, y “El Deber 33” más “La Joaquina 53” en la capital.
Y todavía el Gran Oriente Español soportó la creación en Torija de la “Caracense 197” y del “Triángulo de Luz de la Sierra nº 2” en Checa.
Es una época en la que aparecen, junto a la masonería, otras sociabilidades mejor soportadas por los españoles, como hermandades (de antigua tradición religiosa cristiana), sociedades filantrópicas, Sociedades de Socorros Mutuos, asociaciones musicales, bandas, y, por supuesto, partidos políticos de masas. En este sentido, el Partido Republicano de la Sierra, fundado por el farmacéutico Federico Bru y Mendilluces, en Checa, tuvo fuerte voz a través de su órgano de expresión, “La Voz de la Alcarria”.
Pero también los carlistas, muy activos a través de “Juventud Católica”, con Enrique Aguilera Gamboa, marqués de Cerralbo, y con Juan Catalina García López, primer cronista provincial, como líderes, tuvieron gran participación en la vida social. 
En nuestra provincia tuvo cierto relieve, incluso, don Enrique Pastor y Bedoya, (siempre escribiendo bajo el alias de Alverico Perón) como activo propagador del “pensamiento espiritista”, que era doctrina religiosa fundada en Francia por Allan Kardec)

Siglo XX

La restauración borbónica frena un tanto en España el desarrollo de la masonería, aunque algunos de los relevantes políticos de la época, como el liberal Sagasta, pertenece a la Fraternidad. La dictadura del general Primo les da problemas, y la llegada de la Segunda República aporta, según dice ellos, una gran “esperanza” al movimiento masón. Así ocurre que tras las elecciones de 1931, al Parlamento llega más de 130 diputados que son masones.Tras las elecciones del 36, el PSOE recoge el mayor número de diputados masones.



El reflejo de todo ello en Guadalajara se hace palpable: en la ciudad se crea la logia “Arriaca nº 8” que es impulsada por Miguel Benavides. Dos destacados miembros de ella son los profesores del Instituto Miguel Bargalló y Marcelino Martín, junto a Ricardo Calvo Alba. Entre los diputados, y procedente la logia “Luis Simarro nº 3” de Madrid, llega a Guadalajara Eduardo Ortega y Gasset, hermano mayor del conocido filósofo. No es muy seguro -nos dice Julio Martínez- que José Serrano Batanero fuera masón, aunque fue acusado de serlo, cuando fue procesado por el franquismo.
Este grupo alcarreño quedó acogido al Rito Escocés, y dependió del Gran Oriente Español. Otros destacados masones del momento fueron el pedagogo local Tomás de la Rica, Andrés Núñez del Rio, Eduardo Bonis Domúnguez, y varios otros, a los que estudia y clasifica el periodista Julio Martínez en su excelente trabajo.
En el que, ya cavando, hace de nuevo un análisis histórico de aquella “Escuela Laica de Guadalajara”, de la que hoy solo queda un cochambroso solar en la calle Ingeniero Mariño, 42, y de la escritora Carmen de Burgos, la inolvidable “Colombine” que en ella tuvo tanta actividad.

El libro

Esta visión de “La Masonería en Guadalajara” viene a ofrecernos, en apenas 120 páginas, un vistazo general del fenómeno masón, desde su creación a nuestros días; un concentrado recorrido por la historia de la masonería en España, destacando los lugares y los personajes que impulsaron esta idea; y finalmente un minucioso, y bien compuesto análisis evolutivo de la presencia de los masones en Guadalajara, contando sus logias, sus centros de reunión, sus personajes, con retratos, imágenes de lugares y una adecuada bibliografía.



El autor del libro

Julio Martínez García (Guadalajara, 1985) es licenciado en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y graduado en Historia por la de Salamanca, donde también ha realizado el máster en Estudios Latinoamericanos, teniendo las maestrías sobre "Historia de la Masonería en España" y “Periodismo Transmedia” en la UNED. Ha intervenido como periodista en varios medios locales y regionales de Guadalajara, Castilla-La Mancha y Zaragoza. Ha trabajado en la Agencia EFE, en Wall Street International y en empresas periodísticas mexicanas. Ha sido ponente en varios congresos académicos celebrados en Puebla (México), París, Lisboa, Madrid, Gijón, Gibraltar y Guadalajara (España), centrados en comunicación, periodismo e historia de la masonería. Está considerado hoy en día como uno de los más activos estudiosos de este tema, la masonería, y las sociedades secretas.

viernes, 11 de enero de 2019

Una guía poética de los castillos


Mañueco Martínez, Juan Pablo: “Guía poética de los castillos de Guadalajara”. Aache Ediciones. Guadalajara, 2019. Colección “Tierra deGuadalajara” nº 107. 122 páginas, numerosas ilustraciones a B/N. 13,5 cms. x 21 cms. ISBN 978-84-17022-79-2. PVP.: 10 €.

Un libro que enriquece la Colección en que se enmarca, y que ofrece una visión distinta de los elementos más emblemáticos de nuestro patrimonio provincial. “Una guía poética y alentadora” es el subtítulo de esta obra, que se enmarca en la Colección de “Tierra de Guadalajara” de la que hace ya el número 107. Un libro que empezó como un ensayo de poemas para cantar ruinas, y ha acabado en una completa guía de los castillos guadalajareños, con fotos, descripciones, formas de llegar a ellos y poemas que los pintan y ensalzan.
La propuesta es de clasificación por orden alfabético, aunque no llega a cumplirse del todo este objetivo, pues hay castillos que llevan dos y hasta tres nombres. El primero es Anguix, y el último se pone como siempre el de Zorita, en el confín de la provincia y del abecedario. Por entremedias, van surgiendo el castillo de Vállaga en Illana (al que dedica Mañueco un largo romance al uso clásico) y la atalaya mimetizada de Inesque, entre Pálmaces de Jadraque y Angón. Algunos suenan raros, y otros son elocuentes y archiconocidos. Así Atienza, Molina de los Caballeros y Sigüenza. No falta el real alcázar de Guadalajara, ni la recuperada fortaleza de Guijosa, a la que se añade el Castilviejo que la vigila y la Cava de Luzón, como viejos castillos celtibéricos.
Un libro ameno y sorprendente, un libro que trata de hacer, como todos los libros, amable y cercana la realidad que no vemos porque no nos pilla en el camino de la oficina o el taller, y aún más lejos del camino a la discoteca o el instituto. Ahí están los templos de valor recuperados, como el castillo de Cifuentes, que se restaura estos días, y los sufridos alcázares que han derribado, en nuestros días, la mala intención aliada con el pasotismo oficial, como el castillo calatravo del Cuadrón, en Auñón.
Para todos ellos desgrana Mañueco su meditada oración versificada. La mayoría son sonetos, aunque se escapan romances, alguna otra estrofa mayor, y estrambotes de propina. De entre todos destacan, a mi gusto, tres, que lo son en forma de romances, y son los primeros del libro, en tiempo de hechura, y los que dieron origen a esta obra, presintiendo en su rimado compacto y sonoro ese otro “Romancero castellano” en el que Mañueco trabaja desde hace tiempo, peleando en su lucha permanente entre Cronos y Calíope.


miércoles, 24 de octubre de 2018

Atienza por todo lo alto

Con un tamaño grande (24 x 30 cms.) y 60 páginas de buen papel y a todo color, el libro “ATIENZA” de José Serrano Belinchónconoce ahora su segunda edición. Con información actualizada sobre los Museo que en #Atienza siguen creciendo, y atrauendo cada semana a más gente. Y con las referencias obligadas, precisas y bien contadas sobre la historia, el arte y las costumbres de esta villa encantadora, que es un referente de los viejos burgos castellanos.
Serrano Belinchón, experto en el viaje y en saber contarlo, nos refiere en esta ocasión, con equilibrada locuacidad, lo que ha sabido de Atienza (a través de los viejos libros que cuentan su historia), y lo que ha visto en sus múltiples viajes a la villa, en los que ha ido anotando curiosidades, fotografiando rincones y buceando en mil detalles. Además de exponer con la sencillez más plausible y la verdad auténtica, el origen y actual desarrollo de La Caballadaque viene a ser como la bandera costumbrista de este lugar y de Castilla entera.
El libro es fundamentalmente de imágenes: un centenar de espectaculares fotografías, debidas a la empresa editora del libro (Aache, de Guadalajara), y una impresión de lujo, con colores vivos, casi en relieve. Es el típico libro para llevar de recuerdo, para regalar cuando quieres divulgar entre las amistades este rincón de España que tan en su médula crece. El texto de J. Serrano Belinchón, y estas imágenes, consiguen redondear una publicación que ha sido posible, todo hay que decirlo, gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Atienza.

Datos del libro, por si alguien quiere buscarlo por Internet, o en librerías: Serrano Belinchón, J.: “Atienza”, Aache Ediciones / Ayuntamiento de Atienza. 24 cms- x 30 cms. 60 páginas, impresas a color, sobre papel estucado de 130 grs. ISBN 978-84.17022-67-9. PVP: 10 €.

jueves, 12 de abril de 2018

Sigüenza y alrededores


Herrera Casado, A.; Monés Pons, I: “Sigüenza y alrededores”. Aache Ediciones. Guadalajara, 2018. Colección “Tierra de Guadalajara” nº 103. 136 páginas, numerosas ilustraciones a color. Tamaño 13,5 x 21 cms. ISBN 978-84-17022-57-0. PVP: 15 €.

Aumenta la serie de Tierra de Guadalajara con un precioso libro que es tanto literario como artístico. Se trata de una obra en la que los comentarios del cronista Herrera, en torno a edificios, ámbitos, personajes y lugares de Sigüenza y su comarca, se complementan uno a uno con otros tantos dibujos del artista Monés, perfilando en común una obra que tiene el interés de lo que se muestra escrito con la sorpresa de lo que a su lado aparece dibujado.
Aparte de un breve prólogo introductorio y explicativo, y de unas cuantas frases del dibujante explicando sus motivos, el libro está dividido en cinco partes, aunque sin solución de continuidad entre ellas, notándose el cambio solamente por el icono que encabeza cada texto.
Estas partes son las dedicadas a:

  1. Edificios románicos de Sigüenza y su entorno
  2. Castillos, el de Sigüenza y los de la comarca
  3. Acontecimientos históricos en Sigüenza
  4. Patrimonio monumental de la ciudad y aledaños
  5. Destellos de la naturaleza y la nostalgia

Entre los textos/dibujos, aparecen edificios tan notables como la propia catedral seguntina, sus campanas, su sacristía de las cabezas, o la escultura yacente del Doncel. Y entre los hechos históricos figuran la prision de doña Blanca reina de castilla en el alcázar, la llegada de los Reyes Católicos a la ciudad mitrada, y, especialmente, el tema de la visita de Miguel de Cervantes a Sigüenza visitando la escultura donceliana.
En cuanto a los castillos, están lo típicos, incluidas algunas pequeñas torres vigías de la zona; en el románico aparecen templos como el de Albendiego, el de Carabias, o las portadas de Santiago y San Vicente; enel patrimonio surgen fuentes, conventos y portalones de la muralla. Y, finalmente, en la Naturaleza, no se olvidan los autores de pasarse por La Cabrera, de entrar en el Pinar, de evocar la Plazuela de Hijes, y de llegarse a las ruinas de la fábrica de cerámicas de Alcuneza.
Isidre Monés, que está reconocido como uno de los más veteranos y polifacéticos artistas del dibujo en España, se crece ante la posibilidad de retratar a Sigüenza y alrededores en todas las perspectivas posibles. Usa para ello numerosas técnicas diferentes, como nos explica al inicio: grafito, aguada, pastel, acuarela, óleo, y varias más con las que consigue visiones inéditas de esta tierra impar.
Herrera Casado, por su parte, y alejado de erudiciones y notas, de interpretaciones y visiones de conjunto, se entretiene en esbozar lo esencial de cada tema, desde la caza del conejo en Campisábalos, a las romerías de Barbatona, o desde el Arco de Arrebatacapas de Atienza, al significado de las gárgolas de la catedral. Todo en pequeñas dosis (texto e imágenes) que así entretienen, asombran y, sobre todo, animan al lector a echarse al monte, a irse hacia Sigüenza, a recorrer sus calles, y visitar sus pueblos. Una tarea que, en nuestra opinión, consiguen perfecta.

martes, 27 de febrero de 2018

Por el Camino de Santiago, en Guadalajara


Fernando Álvarez de los Heros: “El Camino de Santiago por laRuta de la Lana en la provincia de Guadalajara”. Aache Ediciones. Colección “Viajero a pie” nº 12. Guadalajara, 2018. 136 páginas. Ilustraciones a color. ISBN: 978-84-17022-50-1. P.V.P.: 15 €.

El doctor Álvarez de los Heros (Avilés, Asturias, 1950), fue nombrado Caballero de la Orden del Camino de Santiago hace un par de años, y asumió el compromiso que todo miembro de tan prestigiosa Orden contrae al advenir a ella: hacer algún que otro tramo del Camino, recorrer a pie las sendas por donde los peregrinos, desde hace siglos, transitan hacia Santiago.
Él lo asumió de una forma contundente y arriesgada, proponiéndose hacer entero el Camino de Santiago a su paso por la provincia de Guadalajara, en la que reside. Y de ese propósito, cumplido al cien por cien, ha resultado esta memoria escrita, que deviene en una espléndida guía de ese Camino jacobeo, que por aquí conocemos como “Ruta de la Lana”, puesto que era el trayecto que los ganados recorrían desde Levante hasta Burgos, y que por ser muy conocido, aceptablemente fácil, y transitado, era el que usaban también los peregrinos que se decidían desde el levante español a visitar al Apóstol en Galicia.
El libro está muy bien escrito, y para ser la primera aventura literaria del autor, no tiene un solo pero: es amable, gracioso, entretenido, útil, erudito y práctico. Una guía viajera en toda regla. Lleva además las fotografías de los lugares por donde discurre, y los testimonios que atestiguan el paso del viajero por pueblos y barrancas.
Tiene un Prólogo de su amigo el Cronista Provincial, Antonio Herrera, y una introducción que explica el sentido del libro y el significado del Camino. Le siguen 19 capítulos que corresponden cada uno a una de  las etapas de este Camino. En cada uno de ellos aparece, de inicio, a página completa, un mapa don el trazado de la ruta seguida por el viajero, así como cuato epígrafes medidos y adecuados: la llegada, el pueblo, datos útiles y el camino. Cuenta así cómo se llega al pueblo, lo que en él hay que ver o las anécdotas que en él suceden, los datos referentes a Albergues, Casas Rurales, restaurantes, bares, médico, etc, y finalmente concluye con unas indicaciones de cómo seguir ruta hacia la siguiente etapa.
El libro acaba con un obligado epílogo en el que describe el trazado de la “Ruta de la Lana” entre Mandayona y Atienza, y que no es el que el viajero sigue, porque no era el auténtico Camino de Santiago. Así nos da los datos justos para saber que Sigüenza, la episcopal ciudad, tuvo descansadero de reses, y alojo de caminantes, pero referido a los viajeros que hacían la ruta lanera, no el periplo jacobeo.
En definitiva, y tras haber tenido un buen rato este libro entre las manos, curioseado por sus mapas y visto sus imágenes, al lector le entran unas ganas irrefrenables de echarse al camino, y hacer entero este zig-zag de cuestas, ríos, plazas mayores y ermitas perdidas. Creemos que no solamente es una buena guía viajera, sino que se presenta seguro como una estupenda promoción de la provincia de Guadalajara, que como aquí demuestra Álvarez de los Heros, tiene muchas más cosas que mostrar que los tan manidos caminos del románico, de Camilo José Cela o de la Arquitectura Negra. Este “Camino de Santiago por la Ruta de la Lana”… debería ser librito que cupiera en todos los macutos de quienes vienen a esta tierra a sorprenderse de ella.