Cuadernos de Etnología de Guadalajara. Revista de Estudios del
Servicio de Cultura de la Diputación de Guadalajara, números 43-44 (2011-2012), 448 pp.
Han transcurrido ya más de
veinticinco años desde que el primer número de la revista Cuadernos de Etnología de Guadalajara, el 0, viera la luz a modo de
prueba, y ahora, como sin darnos cuenta, vamos por el 43-44.
Corría por tanto el año 1986 y
estos Cuadernos, sencillos en su
nacimiento, quisieron servir de cauce de expresión a cuantos quisieran dar a
conocer las manifestaciones más variadas del folklore provincial, de las formas
de ser y pensar de las gentes que poblaron y aun pueblan las tierras de
Guadalajara.
Al comienzo fueron, como su
propio nombre indica, unos simples cuadernos o, casi mejor, unos cuadernillos,
de no muchas páginas, donde con gran ilusión se iban publicando trabajos de
diversa extensión y contenido que comenzaron saliendo trimestralmente, que
después pasaron a ser semestrales y aún anuales, cuando el número de
colaboraciones así lo exigió.
Afortunadamente el interés que
despertaron desde el primer momento hizo que muchas personas colaborasen en
ellos, a través de trabajos que trataban de aspectos muchas veces ignorados o
insuficientemente conocidos: botargas de las que se desconocía su existencia o
de las que no se tenían escasos o deficientes datos, puesto que ya no quedaban
supervivientes que pudieran hablar de sus correrías carnavalescas; cánticos que
entonaban las mujeres por Semana Santa en solicitud de limosna para poder
sufragar los gastos del “monumento” de Jueves Santo; muestras de una
arquitectura popular local que, cada día más deprisa, van siendo aniquiladas;
juegos infantiles que se van perdiendo, porque los niños han cambiado sus viejos
juegos por las vidioconsolas; procesiones ancestrales; danzas que en muchas
ocasiones se han vuelto a recuperar…
Cuadernos, a modo de “buque insignia” del Servicio de Cultura de la
Diputación, que al fin y al cabo es el que pone los dineros, ha querido dar
ánimos a los pueblos, para decir a los cuatro vientos que todavía estamos a
tiempo de salvar tal o cual fiesta o tradición si se tiene voluntad, si se pone
interés y empeño, o que hay que darla a conocer a un mayor número de gente.
