Mostrando entradas con la etiqueta berninches. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta berninches. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de octubre de 2019

Tres estudios sobre La Golosa


Plácido Ballesteros San José; Tomás Nieto Taberné; José Ramón López de los Mozos; Ana María Díaz León; Mercedes Gómez Bravo; María Isabel Martínez Martín: “Tres estudios sobre La Golosa (1391-1991)”. Edita Asociación Cultural Villa de Berninches. Berninches, 1991. 88 páginas. PVP.: 12 €.

Con tapas duras y elegante diseño, tres estudios muy serios y reveladores se muestran en esta obra en torno a un lugar concreto, un despoblado de la Alcarria (“La Golosa”, pueblo desaparecido en el siglo XIV, y del que aún quedan evidentes huellas) y a un tema histórico complejo, el de la despoblación de lugares a raíz de la epidemia de peste de 1348 y años consecutivos.
El primero de estos estudios se debe al profesor Ballesteros San José, y lleva por título “La despoblación de La Golosa en el contexto de la crisis demográfica bajomedieval en el Sur de la Alcarria”, de las páginas 9 a la 44, con documentos añadidos, fotografías y mapas.
El segundo de los estudios es de Díaz León, Gómez Bravo y Martínez Martín, titulado “Aproximación al estudio arqueológico del yacimiento de “La Golosa” y hace alusión a los trabajos realizados por las autoras en relación con los restos que aún quedan casi en superficie de aquel poblado medieval, con fotografías y dibujos.
El tercero y último de los trabajos que completan este volumen se debe al arquitecto Nieto y al etnólogo López de los Mozos (+) quienes bajo el título “La iglesia románica de Santa María de La Golosa” analizan al detalle el edificio restante de aquella parroquial de estilo románico, con minuciosos planos, alzados y secciones del edificio, que nos lo dejan a la vista, analizado y casi vivo.
Un libro evocador, un estudio ejemplar, que no puede faltar en ninguna biblioteca que trate de los temas alcarreñistas.

viernes, 20 de junio de 2014

El mensaje del barro


“Alfarería tradicional de España. Los sonidos del barro”, en Sextas Jornadas de Alfarería. Avilés 2014, Avilés, Ayuntamiento de Avilés, 2014, 32 pp. Catálogo de la exposición comisionada por Ricardo Fernández.

Durante los días 11 y 12, 19 y 21 del pasado mes de abril se celebraron en el Centro Municipal de Arte y Exposiciones de Avilés, dependiente de su Ayuntamiento, las Sextas Jornadas de Alfarería (2014), con el siguiente programa: el viernes día 19 se procedió a la inauguración con la exposición didáctica “Alfarería tradicional: los sonidos del barro”; el día siguiente, 12, se abrió el “taller de zambombas”, a cargo del Equipo ADOBE (con la colaboración de Escontra’l Raigañu, Aula Didáctica de Cultura Popular Asturiana) y la conferencia de nuestra querida amiga la cerámologa Ilse Schüzt “Objetos sonoros de cerámica en la cultura popular”; el 19 se procedió a la inauguración de FATVA (Feria de Alfarería Tradicional “Villa de Avilés”, a la que siguió un concierto de instrumentos musicales cerámicos: “Los sonidos del barro”, que corrió a cargo del percusionista Ernest Martínez, con un amplio repertorio -12 piezas musicales alusivas al tema del barro-, y finalmente, el día 21, la clausura de dicha Feria.

En ella han participado personas e instituciones tan importantes en el mundo de la ceramología como Alfonso Fernández García, Director del Museu de la Gaita (Gijón); el Centro de Documentación Musical de Andalucía, con sede en Granada; el Equipo Adobe, Escontra’l Raigañu; la propietaria del Museo de Alfarería de Agost (Alicante); el Kimbell Art Museum, de Texas (USA); La Compañía Colectivo Artístico; el Museo de Belles Arts, de València; el Museo de Música Étnica, de Barranda; el Museo do Pobo Galego, y el coleccionista Xosé Manuel Carballés.

Traemos a nuestra página el catálogo que se ha editado en esta ocasión, porque, afortunadamente, son numerosas las piezas de la provincia de la provincia de Guadalajara que figuran en él, pertenecientes al Archivo del Centro de Cultura Tradicional de la Diputación de Guadalajara y al etnógrafo José Antonio Alonso Ramos.

¿Qué es lo que se ha pretendido con esta muestra? Nos contesta Ricardo Fernández, Comisario de la Exposición, al comienzo de su artículo introductorio del catálogo que comentamos, titulado, precisamente, “Alfarería tradicional de España: los sonidos del barro”:

“... una sinfonía de sonidos que van desde las más amables melodías de flautas, ocarinas o xiurells, silbatos mallorquines, herencia de la coroplastia ibérica; hasta roncos bramidos producidos por zambombas misteriosas ataviadas con pieles de lo más diverso, incluidas las de merluza o de lenguado tigre (...) traen nuevamente a Asturias una colección única y excepcional, un centenar de instrumentos sonoros de arcilla...”.
Para más adelante añadir:

“... la oportunidad de descubrir cómo el ser humano ha venido utilizando los sonidos producidos por instrumentos sonoros de barro a lo largo de la Historia para exteriorizar sentimientos profundos en ritos, costumbres y fiestas de otros lugares diferentes a la comunidad de Asturias, donde no se conoce su uso más allá del que adoptaban los emigrantes asturianos cuando se reunían para danzar y corear cánticos con los que sentirse un poco más cerca de la tierra madre...”.

Quizá estos dos sean los principales motivos que reúnen en Avilés a tantas personas amantes del barro y la causa de esta exposición, que ya va por su sexta edición.

El breve, aunque interesantísimo catálogo, recoge numerosos instrumentos de distintos lugares de España (y muy pocos, de Marruecos: tres “darbukas y un “atabal doble”, muy utilizados en España), entre los que figuran varias piezas de la provincia de Guadalajara, como queda dicho, que veremos seguidamente y que no queremos dejar pasar por alto, puesto que forman parte de nuestra más ancestral cultura musical, desgraciadamente poco conocida.

Según la clasificación o sistema de Hornbostel-Sachs (Systematik der Musikinstrumente o Clasificación de Instrumentos Musicales, 1914), entre los membranófonos -aquellos en los que el material que entra en vibración es una membrana o parche, generalmente una piel de conejo, gato, zorro, etcétera, cuyo sonido se logra mediante percusión, fricción, soplo o roce con el aire-, figura la tradicional “gallina”, de Guadalajara (en la provincia de Burgos recibe el mismo nombre), que se trata simplemente de una cuerda encerada con cera virgen, atada a una piel que a su vez se ata al brocal de un botillo desechado y que al tirar de la cuerda produce un sonido que recuerda el cacarear de la gallina, según la descripción que José Antonio Alonso ofrece en El juguete popular en Guadalajara. Arqueología y tradición (2008), y que son tradicionales de Berninches, aunque en otros pueblos de la misma provincia de Guadalajara reciban distintos nombres, como el “grajo” en Bustares (en el que se utiliza un bote de conserva), “kikirigallo”, en Renales o “chincharra”, en La Fuensaviñán, todos de gran parecido. A la citada “gallina” la acompañan una zambomba, también de Guadalajara, y otras zambombas más, como “la de tinaja”, de Cifuentes, y “la de castañuelas”, de Cogolludo, tan conocidas.

Entre los instrumentos idiófonos -aquellos que para sonar deben ser percutidos, excepto los que tienen membrana- se expuso una “colmena”, de Guadalajara, y un “cántaro mayo” que se percute con una alpargata, de Tamajón, además de una “zumbadora”, de Guadalajara, como única representación de los instrumentos aerófonos, es decir, aquellos en los que el sonido se produce al vibrar el aire ambiente y que parecen tener un origen mágico o religioso, como la “zurrumba” de Clares, que consiste en una tablilla muy fina y alargada, redondeada en su base -que es donde se ata la cuerda para hacerla girar por encima de la cabeza de quien la maneje- y apuntada en el otro extremo, que produce un zumbido característico de donde parece derivar su nombre (onomatopéyico), tan semejante a ese otro juguete infantil que hacían los niños de Valverde de los Arroyos, con una corteza de álamo, denominado “cerrumba” (ver José Antonio Alonso, Instrumentos musicales tradicionales en Guadalajara, 2010), nombres, por cierto, muy relacionados con los “churinga” o “bramaderas” de las tribus australianas, aunque también se utilizaron en Europa y, dentro de ella, en España.


martes, 1 de abril de 2014

Un análisis muy completo de la Semana Santa en Guadalajara

De especial relieve podríamos calificar el trabajo que José Ramón López de los Mozos acaba de ver publicado en la Revista “Motril Cofrade” que se está distribuyendo por gran cantidad de entidades relacionadas –en toda España- con la Semana Santa, sus expresiones y su historia.
Titulado “Algunos aspectos de la Semana Santa en la provincia de Guadalajara”, ocupa las páginas (de tamaño folio) 35 a 47, con numerosas fotografías a color, acabando con una página completa de bibliografía. –tras una presentación del tema, con referencias históricas y literarias, el etnógrafo alcarreño pasa a analizar esos “aspectos” iniciando su recorrido por “La Religiosidad en la calle”, recordando muchos cánticos, pasos y atuendos propios de las ciudades más emblemáticas como Guadalajara y Sigüenza.
Sigue con la visión, ya en detalle, de los actos religiosos y especialmente de las procesiones, de la Semana Santa arriacense, de la que nos dice que apenas dos cofradías y procesiones (la Soledad y los Dolores) son antiguas, de varios siglos de antigüedad, pero que las demás son modernas, de después de la Guerra. Describe títulos, recorridos, pasos y atuendos de los capuchinos, y sigue con un capítulo no menos interesante en el que agrupa otras manifestaciones, más recientes, como son las “Pasiones Vivientes” y otras representaciones, entre las que incluye los “Soldados de Cristo” de Budia, y especialmente la Jornada del Viernes Santo en Hiendealencina, que sigue siendo, 40 años después de su creación, uno de los más impactantes aspectos de la Semana Santa española.
Relacionado íntimamente con ella, pero con un trasfondo más primitivo y ancestral, López de los Mozos analiza la serie de celebraciones de la “Quema del Judas” en muchos pueblos de Guadalajara. Lo vimos estudiando la de Pareja, hace poco, en una publicación específica, y lo vemos ahora, en este gran trabajo, haciéndolo sobre las “Quemas de Judas” de muchos otros pueblos, como Berninches, (con la lectura del “Testamento de Judas”), Sigüenza, El Bocígano, Cifuentes, Zaorejas y muchos otros lugares.



El último capítulo de este trabajo etnográfico de López de los Mozos se dedica a la visión, en retazos, de los aspectos antropológicos de las procesiones, que suelen pasar desapercibidos para muchos, pero que indudablemente laten en el fondo de estas actitudes religiosas, que no dejan de ser sociales y culturales: por ejemplo el sentido de “peregrinaje” de las procesiones, la sensación de “cambio de tiempo” cuando tras la muerte [de Cristo] viene su Resurrección, como ocurre en la Naturaleza, en la que tras el invierno silencioso y muerto aparece la primavera riente y espectacular. Son muchos elementos del vital discurrir de los humanos lo que se evidencia en los ritos, de predominio religioso, de la Semana Santa. López de los Mozos sabe analizar el río ancestral que corre bajo todos ellos, y aquí lo expresa.
Sin duda estamos ante un estudio que trasciende la Semana Santa en exclusiva, y se alza como un análisis certero de la expresividad popular de nuestras gentes. Lástima que la Revista en cuestión donde publkica, “Motril Cofrade 2014” sea de difícil acceso entre nosotros. Esperamos que, al menos, los repertorios habituales de la bibliografía provincial (Biblioteca de Investigadores de la provincia de Guadalajara, y Sección Local de la Biblioteca pública Provincial de Guadalajara) lo puedan añadir a sus anaqueles.


A.H.C.