lunes, 9 de noviembre de 2020

Historia de la Medicina de la Ciudad de Sigüenza

 


Sanz Serrulla, Javier: “Historia de la Medicina de la Ciudad de Sigüenza”. Aache Ediciones. Guadalajara, 2020. Colección “Proyecto Lucena” nº 4. 248 páginas. Numerosas ilustraciones. Encuadernación en tela. ISBN 978-84-18131-16-5. PVP.: 25 €. 

La capacidad más que probada del profesor Sanz Serrulla para indagar en los anales de la Historia de la Medicina Española, ha dado una vez más un copioso fruto en este libro que, además, considera el autor como preferido, pues se trata de la historia de la medicina, en su ciudad natal, la castellana población de Sigüenza (ahora mismo en proceso de examen para acceder al título de Ciudad Patrimonio de la Humanidad).
Con un formato elegante, muy bien editado, es un libro que a los seguntinos, y a los guadalajareños todos, servirá para mostrar con orgullo como, a lo largo de los siglos, esta ciudad tan significativa ha tenido voz tan alta y tan clara, en el mundo de la Ciencia. Ojalá que muchas otras ciudades pudieran tener un libro similar, que incluya al detalle los mil y un avatares que médicos y población han pasado para hacer un mundo mejor, unas ciudades mejores.

Contenido del libro 

Comienza este libro con el prólogo que le pone el académico y profesor Diego Gracia Guillén, una de las figuras más relevantes del pensamiento científico-médico español. Quien hace un resumen cumplido de su contenido. Pero el mejor resumen lo debe poner el lector, cuando lo acabe. Tarea fácil porque el libro es ameno, completo y enjundioso. Una tarea, la que acomete el profesor Sanz Serrulla, complicada y sugerente: la de hacer una historia de la actividad médica en la ciudad de Sigüenza, a lo largo de los siglos. 

Con documentos, archivos, testimonios, recuerdos y evidencias, en una tarea seriamente histórica y concienzuda. Por estas páginas desfilan las instituciones que han ejercido su tarea sanitaria en la ciudad, como son los hospitales, el Cabildo catedralicio, el Concejo ciudadano, la Universidad, y más modernamente las estructuras sanitarias del Estado. De otra parte, y tras meticulosa indagación, surgen los nombres de los profesionales (médicos, boticarios, cirujanos-barberos, comadronas, enfermeros y enfermeras, etc.) que han dado vida a esa dedicación secular. Muy ilustrado con imágenes antiguas, retratos, firmas, documentos, instrumentos, etc. 

No cabe duda que este libro, por el detalle de su ejecución, y por lo que supone de “intrahistoria” de Sigüenza, será un jalón más que va a contribuir a la tarea de conseguir la declaración para esta ciudad de “Patrimonio de la Humanidad”. 

El autor 

El profesor doctor Francisco Javier Sanz Serrulla (Sigüenza, 1957) es actualmente Académico de Número de la Academia Nacional de Medicina de España, ocupando el sillón de los más destacados historiadores de la Medicina. El sitial se lo ha ganado a través del muchos años, de mucho trabajo, de mucha dedicación y de mucho entusiasmo. 

Hoy es considerado uno de los más prestigiosos médicos historiadores de nuestro país. En la editorial Aache tiene muchas otras muestras de su quehacer. Por ejemplo, las introducciones de los 10 libros hasta ahora editados constitutivos de la Colección “Clásicos de la Odontología Española”, sus monografías sobre dos médicos seguntinos como son Juan del Castillo y Antonio Pérez de Escobar, y especialmente su reciente “Diccionario histórico de Autoridades Científicas de la provincia de Guadalajara”.

La conjura de Guadelmar

 

David Pérez: “La conjura de Guadelmar”. Editorial Tébar Flores. Madrid, 2020. 300 páginas. 

Por la puerta de los libros locales entra esta novela de David Pérez, y lo hace por dos razones: porque el autor es un DGTV (De Guadalajara… de Toda la Vida…) y porque la acción trepidante de este thriller socio-político se desarrolla en una Guadalajara reciente, aunque con un ligero cambio: esta no está en la Alcarria, sino al borde del mar, en una costa acantilada, con un puerto, y una pequeña islita, enfrente, batida por las olas, que se llama Cabanillas. Entre Guadelmar (la Guadalajara del Mar) y la isla de Cabanillas, se mueven los personajes, que viven y trabajan en esta ciudad en cuesta, y que deciden tomarse la justicia por su mano al ver cómo un grupo de delincuentes (bajo las siglas de grupo un político de corte independentista) campan a sus anchas por todo el país, matando, robando, secuestrando y haciéndole sucesivos cortes de mangas al resto de los españoles. 

La historia puede resumirse en un par de páginas, pero el contenido es muy sustancioso, no sobra nada, y se hace en él, por un lado, una descripción sorprendente de nuestra Guadalajara (literaria y emotiva) con unas referencias sorprendentes a una geografía de ensueño, de tal modo que solo una persona que conozca muy muy bien el pulso vital de esta ciudad puede dar una versión (histórica, geográfica y costumbrista de ella). Pero además el autor medita, con amplitud y profundidad bien documentada, en las raíces de ese sarcástico revolutum que supone la actividad de un grupo de delincuentes mafiosos de la peor calaña, en medio de un país que unas veces les aplaude y otras se enfada con ellos. 

David Pérez tiene una larga trayectoria como escritor, es un humanista que ha tocado la poesía, el periodismo, la performance literaria, la denuncia política y la novela. Esta que puede calificarse de atrevida crítica y emocionante aventura contiene todos los ingredientes de la novela de suspense, y lo demuestra con una explicación final que desvela misterios subyacentes. “La conjura de Guadelmar” de David Pérez debe ser recibida, al menos entre sus paisanos, con calor y aplauso. Porque demuestra cariño al terruño, y mucha sabiduría en la construcción de un relato entretenido.

martes, 20 de octubre de 2020

Guadalajara y Galdós

 


En el año en que se cumple el primer centenario de la muerte del escritor Pérez Galdós, aparece reeditado uno de los estudios más interesantes que trata sobre lugares, ciudades y personajes alcarreños que aparecen en sus obras, especialmente en el conjunto de sus “Episodios Nacionales”. Bajo el título de Guadalajara y Galdós aparecen lugares como Sigüenza, Atienza y Sacedón, glosados a la luz de los escritos galdosianos, que vienieron a demostrar lo bien que el autor canario conocía esta tierra castellana, de profundas raíces y costumbres. 

Con varios capítulos añadidos sobre la primera edición de este título, José Esteban se muestra espléndido en su búsqueda, en sus hallazgos y en las interpretaciones de aquellos lugares que son esencia de la patria, de las antañonas costumbres y de los sentimientos más intensos. Sigüenza y sus travesañas (donde vive Fajardo en “Las tormentas del 48”) y Atienza y su Caballada (donde el marqués de Beramendi desfila como prioste) don algunos de los lugares que el autor describe con minucia. También aparecen Sacedón, Molina de Aragón, Maranchón, la misma Guadalajara… 

El libro está correctamente editado e ilustrado con toques galdosianos y fotografías de la época del escritor castizo. Letra grande y de cómoda navegación, te capta en el primer momento y ya no lo dejas hasta acabar. Hay que aplaudir esta iniciativa de Aache por conmemorar de algún modo el centenario de Galdós. En Guadalajara era obligado ponerle una vela de este tipo y en este momento. 

José Esteban Gonzalo (Sigüenza, 1936) es escritor, editor, periodista, y una de las voces más consideradas de la literatura española del siglo xx. Estudió Derecho y actuó activamente en la vida política de la capital española desde una perspectiva de izquierdas. Su actividad intelectual ha producido interesantes obras de ensayo literario e investigaciones paremiológicas. Desde su Diccionario de la bohemia hasta su completo y apasionante cuaderno de memorias Ahora que recuerdo, pasando por su minimalista historia del Café Gijón. 

Entre sus principales obras aparecen algunas dedicadas a la provincia en la que nació. Así merecen destacarse, además de este Guadalajara y Galdós ya en segunda edición, los títulos Guadalajara y Baroja, El crimen de Mazarete, y Apodos, motes y refranes de Guadalajara. En Sigüenza fue muy comentado su Refranero anticlerical. Se define a sí mismo como escritor, bohemio, editor y bibliófilo, poseedor de una biblioteca de más de 40.000 volúmenes en la que atesora primeras ediciones y muchas dedicatorias, recuerdos de su paso intenso por la vida literaria española.

viernes, 2 de octubre de 2020

El diccionario de Ciencia y Técnica de Castilla La Mancha

Díez Barra, Enrique, y González Calero, Alfonso, como coordinadores, pero hasta 50 colaboradores en las entradas. “Ciencia y Técnica en Castilla La Mancha.Diccionario biográfico. Nombres y hechos”. Editorial ALMUD, 2020. 584 páginas, numerosas ilustraciones. Tamaño 16,5 x 23,5 cms. 

Un trabajo concienzudo es la basamenta de esta obra, que viene con intención de utilidad, de herramienta, para conocer mejor una región, y una parcela de la historia que estaba hasta ahora un tanto abandonada: la de conocer, estudiar, pormenorizar a las figuras que se dedicaron a investigar, estudiar y hacer ciencia. 

El diccionario de Ciencia y Técnica en Castilla La Mancha es una obra de apoyo a cualquier investigación histórica o sociológica. El grueso de la obra lo constituye un numeroso grupo de personajes que destacaron en diversas ramas de la Ciencia a lo largo de los siglos, ligados a la Región de Castilla-La Mancha, por nacimiento, o residencia. Y que dejaron de un modo más o menos señalado, aquí su huella.

Encontramos personas dedicadas a muy distintos menesteres, como por ejemplo: Astrónomos como Azarquiel o Jiménez Coronado; inventores como Blasco de Garay, Mónico Sánchez, Imedio o Juanelo Turriano; naturalistas como Hernández, Gómez Menor, Gómez Ortega, Laguna o Sánchez Labrador; médicos como Chirino, Creus, Hernando, Mena, Muñoz Urra, Segovia Arana; farmacéuticos como Palacios y Bayá, agrónomos como Alonso de Herrera o Álvarez Ugena; veterinarios como García Izcara, o Morcillo; matemáticos como Balanzat, Sixto Ríos o Martínez Sancho; químicos como Del Campo Cerdán o Mascareña; o ingenieros como Díaz Marta, Ortiz Echagüe, y muchos otros. 

Todos ellos y muchos más, hasta un total de 320 entradas, nos ofrecen una cierta aproximación a una realidad hasta ahora no suficientemente conocida: la creatividad científica y técnica desarrollada, desde el siglo XI hasta mediados del siglo XX por personas nacidas o muy vinculadas a estas tierras que hoy conforman Castilla-La Mancha. 

Además de los nombres y obras de personajes, este diccionario nos presenta numerosas entradas relativas a temas diversos, y un tanto dispersos: centros de estudio, fábricas, instituciones de investigación, leyes, normas, aniversarios, etc. De esta manera se manifiestan las iniciativas científicas y técnicas que ha habido en esta tierra: por ejemplo la Minería (Almadén Hellín), las Reales Fábricas impulsadas en el XVIII (Riópar-Alcaraz, Toledo, Alcázar, por ejemplo), los molinos de papel (sobre todo los de Cuenca); la automovilística La Hispano Suiza (Guadalajara) o la industria petroquímica de Puertollano, ya en la segunda mitad del s XX, que también encuentran su espacio en este Diccionario. 

Sí que parece, en la contemplación general de la obra, un tanto forzado el aporte de personajes e instituciones. Quizás se podrían haber hecho dos tomos, uno para autores, y otro para instituciones. En todo caso, cumple su misión de Diccionario, de aporte general de datos, para otras investigaciones. 

Las colaboraciones al Diccionario se deben a las firmas de Alonso Verde, Domingo Blanco y Mª Dolores Moreno, en Albacete; Ángel Romera en Ciudad Real; Hilario Priego y José Antonio Silva en Cuenca; Antonio Herrera y Javier Sanz en Guadalajara; y Enrique García Gómez en Toledo. Además de ellos, otras muchas personas han colaborado con algún personaje suelto, con alguna institución. La obra es, pues, coral, con los problemas inherentes a este tipo de iniciativas, en las que es muy difícil conseguir que todos adopten una estructura única de trabajo. Es lo que se manifiesta en este libro, que no ha habido una estructura única, un modelo de ficha. Pero son estos pequeños problemas que no desmerecen en absoluto la iniciativa. 

Por ello aplaudimos al libro, a la idea, a los autores y, –como siempre, los más valientes en esta tierra que apenas apoya a la Cultura– a los editores.

jueves, 9 de julio de 2020

Diccionario Histórico de Autoridades Científicas de la Provincia de Guadalajara

La obra que aquí se comenta va a convertirse, sin duda, en una de las más importantes de la bibliografía alcarreñista, al presentar en un gran diccionario histórico (no incluye todavía a los vivos que en él podrían caber) la suma de personajes cuya actividad ha estado netamente inclusa en el campo de las ciencias experimentales, a lo largo de los pasados siglos.

Recoge en forma de fichas, organizadas por orden alfabético de apellidos, con índices finales de nombres y actividades, un centenar de biografías de individuos que desde el primer Renacimiento, hasta nuestros días, han destacado en alguna de las ramas de la Ciencia, predominando sin duda los relacionados con los temas biológicos (médicos, farmacéuticos, hidrólogos, botánicos…) seguidos por los científicos puros de la física, la química y la matemática, más una buena representación de los ingenieros, especialmente relacionados con la Aeronáutica y la creación de ingenios destinados a la navegación aérea.

Muchos de ellos nacidos en términos de la provincia, otros sin embargo vinieron aquí en algún momento de sus carreras, como profesores universitarios (en Sigüenza) o como funcionarios casi siempre relacionados con la Enseñanza, para dejar en Guadalajara una parte importante de su saber y de su actividad investigadora.

Si todos ellos son importantes por una u otra razón, algunos como Huarte de San Juan, Casal, Creus y de Vega están en la vanguardia de la ciencia médica en España, y otros como los ingenieros Vives, Herrera, Ortiz de Echagüe y Barberán suponen un puntal capital de la aerostación hispana.

Todas las fichas van ilustradas con retratos de los personajes biografiados, sus firmas, portadas de sus obras y lugares donde ejercieron. La ficha consta, además, siempre de la misma estructura expositiva, con lugar de nacimiento, fechas extremas de la vida, materias en que destacó, fuentes de los libros y escritos producidos por el científico, y bibliografía crítica y documentos complementarios. 

Este libro, que tiene una estructura académica clara, sin ser divulgativo en sí mismo, sí que va a proporcionar a los que quieren saber de la honda raíz de nuestras gentes, un elemento abundante y contrastado en torno al elemento humano que durante siglos ha ido moldeando la forma ser, y poniéndole marcos y luces, a la vida provincial. En su relación queda evidente, precisamente, esa riqueza de orígenes y esa variedad de caminos que han devenido en nuestra idiosincrasia actual: hay en la lista Mendozas ilustres, y también gentes nacidas de los más humildes orígenes de aldeas lejanas. Los hay que por las riquezas de otros aquí llegaron, y muchos, quizás la mayoría, que llegaron a sus cimas personales gracias al entusiasta empeño de unas bien guiadas rutas vitales.

El libro, apoyado en su edición por la Exmª Diputación Provincial de Guadalajara, que así contribuye a la promoción de la cultura escrita y los saberes científicos de nuestra provincia, ha sido editada por Aache e incluida como número 3 en su Colección “Proyecto Lucena” para libros de temática netamente provincial. Encuadernado en tela, con estampaciones en oro, sobrecubierta a color, y un total de 500 páginas que se leen de corrido.



Los autores

 

Dos prestigiosos médicos/historiadores naturales de la provincia, han sido los responsables de este trabajo de décadas. Con absoluta brevedad, dejamos aquí las notas biográficas de ambos.

Javier Sanz Serrulla (Sigüenza, 1957) Médico, especialista en Estomatología, cursó sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid. Doctor en Medicina, en Odontología y en Historia por dicha Universidad, de la que actualmente es profesor en la Unidad de Historia de la Medicina. Académico de Número de la Real Academia Nacional de Medicina de España, es autor de más de una treintena de libros sobre diversos temas de Historia de la Ciencia, entre ellos “Historia General de la Odontología Española”.

Antonio Herrera Casado (Guadalajara, 1947) Médico, especialista en Otorrinolaringología, cursó sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid. Doctor en Medicina e Historia de la Ciencia, por dicha Universidad, y profesor emérito de Otorrinolaringología de la Universidad de Alcalá de Henares. Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia, es autor, entre otros títulos, de la “Historia de la Otorrinolaringología en España”.

viernes, 26 de junio de 2020

La Carta Candelas de El Casar: color y alegría

Marcos Ruiz Atance: “La Virgen de las Candelas en El Casar”. Aache Ediciones. Colección “deCastillaPueblos” nº 7. Guadalajara, 2020. 514 páginas, muy ilustrado. ISBN 978-84-18131-12-7.

 

Al patrimonio cultural de Guadalajara se le suman las fiestas y celebraciones tradicionales que cada año, en cada sitio, o con motivos diferentes pero repetidos, tienen lugar en todos sus pueblos. Uno de esos lugares es El Casar, y una de sus fiestas es la Lectura de la Carta de Candelas, en la que se integran celebraciones religiosas cristianas, de esencia mariológica, con otras populares, ancestrales, en las que se mezcla los carnavalesco con el homenaje a los animales, y el enaltecimiento del grupo con la literatura jocoso-festiva. Una fiesta, en definitiva, muy popular, llena de sonrisas, carreras y buenos apetitos.

Ya fue analizada, en su día, esta fiesta por López de los Mozos, el especialista en folclore alcarreño del que muchos nos sentimos orgullosos. Y nos decía que “estamos ante una fiesta en la que se entremezclan varios elementos: por un lado hay actos desde los que se puede decir que se trata de una tradición de carácter votivo; por otros, de rito iniciático, y por los demás, de censura pública”.

En ella destacaba el grupo de “personajes” (los mayordomos, los funcioneros, con un capitán, un cura de candelas, un teniente, un alférez, varios cabos, un botarga (¡¡¡en esta fiesta va vestido de frac y con sombrero de copa!!!) y el grupo de los símbolos, entre los que destacan las “picas” de cintas de colores, la bandera que se baila en la plaza, los pichones que son llevados por niños, o las mulas que se lanzan a la carrera por la plaza mayor, con los lomos “pintados” y recortados, luciendo el escudo heráldico municipal en las ancas.

Otro de los momentos más tensos y vistosos es el de “dar la bandera”, cuando los mozos o funcioneros la bailan, con un solo brazo, en medio de la plaza…


En el libro de don Marcos Ruiz, que se titula “La Virgen de las Candelas en El Casar” bien con todo detalle las partes, protagonistas y secuencias de esta fiesta.


La obra comienza con una revisión de la historia de El Casar, y luego de la iglesia. Pasa después al análisis de la parte religiosa de la fiesta, y finalmente se adentra, cada vez con más detalle, en los entresijos de la fiesta profana, del correr las mulas, del ondear banderas, y, sobre todo, del leer la Carta Candelas desde el Balcón del Ayuntamiento, la tarde del día 2 de febrero, Virgen de la Candelaria…  esa parte (primera) del libro, además de una información al milímetro, y de la interpretación que el autor hace de la fiesta en comparación con otras similares de España, se complementa con la siguiente (segunda) parte del libro, en la que reproduce las “Cartas Candelas” de muchos años anteriores, llegando a poner algunas del siglo XIX, muchas del XX y todas las del XXI. Anotando quienes fueron sus autores. Esta parte del libro es de lectura mucho más fácil, distendida y divertida.

Las mulas decoradas

Una de las cosas que, al menos a mí, más me llaman la atención de esta fiesta, es el adorno de las mulas y las carreras que con ellas dan los mozos por todo el pueblo, por la plaza… sin duda deviene de un ancestralismo ganadero. Se mima al animal, se le embellece, se está orgulloso de él. Se le muestra, bravo y ágil, adornado de campanillas, de cintas, de colores, bien peinado y arreglado. En definitiva: el hombre ensalza al animal que le ayuda.

Segundo aspecto de entraña y fuerza es el revoloteo de la bandera, su baile y manejo, con tino y fuerza, por los jóvenes del pueblo. Heredada de la primitiva bandera de Castilla, la Cruz de San Andrés, dice el autor que “La Fiesta de Candelas tiene el signo distintivo propio de su institución: tiene bandera, y en ella está contenida y con ella se rinde homenaje a la historia, los valores, la realidad de una entrañable identidad y recibe muestras de respeto y consideración”.

El otro aspecto, el de la lectura de una carta que es jocosa, divertida, plural, nos dice el autor que “la Carta de Candelas es una composición poética que tiene por argumento glorificar a la Virgen de las Candelas, en cuyo honor se celebra la Fiesta, y enalteciendo a los Funcioneros, dar a conocer alguna característica divertida de su “vida y milagros”. De cada uno de los participantes en la Fiesta se hace una pincelada de su personalidad, se resaltan aspectos jocosos de su conducta o carácter, sus modos de ser o decir peculiares, y se cuentan anécdotas curiosas o sucedidos que contengan algún atractivo hilarante o morboso con intención de divertir al auditorio”.

Forma parte esta fiesta de El Casar, del acervo más antiguo y vibrante del costumbrismo alcarreño. Aunque esté en la Campiña, entre Henares y Jarama, la tierra casareña comulga de los antiguos fueros histórico y sociales de la Alcarria, es mendocina y comunera, tierra de buenos amigos y de entrañables encuentros. Todos debería asistir, al menos una vez en la vida, a esta gran Fiesta de la Carta Candelas, en El Casar, que ahora don Marcos Ruiz, en un voluminoso y hermosísimo libro cuajado de noticias y de imágenes, nos entrega.

 

Sobre su autor, Marcos Ruiz Atance (Cubillejo del Sitio, 1931) podemos decir que es un estudioso e historiador molinés. Sacerdote desde 1954, ha ejercido como párroco en diversas comunidades castellanas, y en sus ratos libres se ha dedicado al estudio de la historia de los pueblos de la provincia en que ha nacido, y muy especialmente de la devoción a la Virgen en su advocación de "la Antigua" en la villa de la que ha sido párroco durante más de 30 años: en El Casar.  Realizó los estudios de filosofía y teología en el Seminario de Sigüenza, y fue ordenado sacerdote en 1954. Ha sido Coadjutor de Pastrana y Párroco de Chaorna (Soria), Rueda, Poveda y Torija. Actualmente jubilado, vive en Guadalajara.

Ruiz Atance es aficionado a la investigación histórica, y viene publicando desde hace cincuenta años datos y noticias sobre la devoción a la Virgen de la Antigua de El Casar, sobre la construcción de sus monumentos y la vida de sus numerosas Cofradías y Fundaciones. En 2002 completó su obra titulada "La Virgen de la Antigua de El Casar (Monumentos, Cofradías y Fundaciones en las fuentes documentales)". Y en 2003 otro libro sobre “Los Coronados de la Inmaculada Concepción de la villa de El Casar”. En todas sus obras, Ruiz Atance pone una atención completa sobre datos, rituales y personajes, consiguiendo libros perfectos en torno a las tradiciones de El Casar.

miércoles, 10 de junio de 2020

La Martiniega de Atienza y otros temas medievales

Rodríguez Castillo, José Ignacio: “La martiniega de Atienza y el mayorazgo de El Sotillo. Orozcos, Veras, Zúñigas y Pachecos en tierras de Guadalajara”. Aache Ediciones. Colección “Claves de Historia” nº 7. Guadalajara, 2020. 246 páginas. ISBN: 978-84-18131-10-3. PVP.: 20 €.

Acaba de aparecer un libro escrito por José Ignacio Rodríguez Castillo, un historiador que está haciendo, desde hace pocos años, una gran labor de investigación y análisis de temas que pudieran parecer marginales, pero que llegan sin duda, como dardos finos, al corazón de la Historia Medieval de Guadalajara. Esa palpitante materia de la que -por diversos motivos- aún vivimos como herederos.

El libro lleva un largo, un prolijo título, que sirve para orientarnos a través de los complicados caminos que transita. Es el estudio de “La Martiniega de la Villa de Atienza y su tierra, y el Mayorazgo de El Sotillo en los siglos XIV al XIX: Orozcos, veras, zúñigas y pachecos en tierras de Guadalajara”. Un apretado resumen de toda una obra que comporta 246 páginas, muy ilustradas de escudos y fortalezas, muy bien aderezada de árboles genealógicos explicativos.

 

Cualquier libro que nos muestra la historia de la tierra en que vivimos es interesante y viene a abrirnos nuevos caminos de conocimiento. Por este libro, como por seguro camino, vamos a poder transitar para saber algo más de nuestros ancestros, de esas instituciones antañonas y prolijas que articulaban la existencia en tiempos pasados. Gentes, reuniones, villas y símbolos… todo se da cita en las páginas de Rodríguez Castillo, para desvelarnos viejos misterios.

Nombres importantes en la Guadalajara medieval

Aparecen en este libro nombres importantes en la Guadalajara del siglo XIV, que era ya por entonces una ciudad de respetables dimensiones para lo que era uso habitual en Castilla. Tenía barrio hebreo ­–judería– donde radicaba el rumor del comercio, además de un buen núcleo de artesanos mudéjares­ que se ocupaban sin descanso de elevar templos, casonas, edificios públicos y obras de mejora en la vida cotidiana del burgo, acabando con otro grupo, el menos numeroso, de hidalgos, nobles y clérigos que dejaban reducida a la mínima expresión la clase de los pecheros, de los ciudadanos que se ocupaban en trabajar duro y en pagar impuestos.

En esa sociedad un tanto desequilibrada, surge la memoria de nombres ilustres. De gentes que fueron a las guerras en Andalucía, que se ocuparon en fundar conventos, en promover obras públicas y en acaudalar ingentes cantidades de dinero para luego usarlas en empréstitos a los que pensaban que el comercio era la mejor arma para hacer crecer la sociedad.

De esa remota época surgen ahora, y a través de las páginas de este libro, las presencias de linajes ilustres (los Zúñigas, los Vera, los Orozco, los Pecha…) que van repartiendo y heredando las mejores zonas de la Campiña y la Alcarria, en el contexto del gran Común de Villa y Tierra de Guadalajara. Y así encontramos cómo Enrique II entrega la martiniega de Atienza a Fernán López de Orozco, hijo de don Íñigo López de Orozco, emparentado con los Mendoza y hacedor de hazañas sin cuento. También vemos surgir la figura de Isabel de Vera instituyendo el “mayorazgo del Sotillo” que pasa luego en mayorazgo legal a Juan de Zúñiga y Vera… y aún atisbamos entre los cientos de documentos que aquí se manejan la creación del “mayorazgo de Marchamalo”, mientras por Lupiana y los cerros alcarreños se van imponiendo los Fernández Pecha entre rezos, fundaciones y categorías episcopales.

Uno de los ejes en torno al que gira esta obra –que es entretenida, curiosa y cargada de sabidurías documentales– es El Sotillo, esa cuesta que va desde Cuatro Caminos, tras pasar junto a la ermita del Amparo, hasta el llano de Alcohete, y a poco nos lleva en derechura al real monasterio jerónimo de Lupiana. Es un placer el camino que el autor nos hace recorrer para saber quienes fueron sus propietarios, promotores y mantenedores, viendo cómo llamaban a sus caminos, a sus huertos y a sus montes por donde la Galiana cruzaba polvorienta bajo las pezuñas de ganados milenarios.

De esta parte, mínima y entrañable, de la ciudad de Guadalajara, pero también de la creación del cenobio de Lupiana, de los derechos sobre el impuesto de la martiniega de Atienza, de caballeros nobles del Renacimiento, y de sus damas, y de sus perdidos enterramientos, y de sus escudos y solemnes genealogías, trata este libro. En densa sonoridad y curiosa avenida de nombres, lugares y fechas. Por todo ello, debemos felicitar al autor, y agradecerle que nos haya abierto la capacidad de saber muchas más cosas del pasado medieval y renacentista de nuestra ciudad.

 

domingo, 7 de junio de 2020

Brújula poética

Brújula. Poesía de / en Castilla-La Mancha (50 años; 50 nombres; 50 poemas). Editorial Almud. Biblioteca Añil Literaria. Toledo, 2020. 124 páginas.

Sencilla y elegante la edición de este último número de la Colección Biblioteca Añil Literaria. Con una pintura de Trinidad Fernández, el editor Alfonso González-Calero nos ofrece una peculiar antología de la poesía en nuestra Región, a través de 50 poetas y a lo largo de 50 años … el caso es que siempre vienen bien estas tareas de recopilación, de detenerse un minuto y echar cuentas: de quienes son, de lo que han hecho, de cómo lo han hecho.
Tras una breve introducción explicativa, González-Calero nos ofrece (dedicando dos páginas a cada uno) el nombre, las fechas de su vida, el retrato, la abreviada biografía, un comentario a su obra, y una pieza de su repertorio. Empieza por Juan Alcaide (que nació en 1907)  acaba con Amparo Ruiz Luján, que lo hizo en 1956.
Los analistas de la poética persiguen muy a menudo encuadrar a cada poeta en un grupo, en una generación, o en un estilo. Y creo que esto es muy difícil, porque todo poeta que haya leído (se supone que para ser poeta hay que haber leído mucho) tiene raíces en muchos campos, y hojas de todos los colores. La poesía es una planta que crece en el corazón, peor se riega con lecturas, amistades, viajes y sufrimientos. Quizás haya algo común en todos estos antologizados poetas: que han desarrollado subra en el siglo XX, y que han tenido ante los ojos una tierra (fundamentalmente la manchega) que te pide que la antes, que la manejes con ganas, que la añores siempre.
De Guadalajara hay varios y fundamentales representantes en esta antología. Porque trae a José Herrera Petere, con su poema al padre muerto en el destierro, y a José María Alonso Gamo, el poeta de Jadraque que ganó el Premio Nacional de Literatura en 1952. Desde Ramón de Garciasol, de Humanes, a Antonio Fernández Molina, que anduvo por Guadalajara fundado “Doña Endrina”. Desde Francisco García Marquina, hoy residente en El Cañas, hasta Julita González Barba, la Julie Sopetrán de “Nueva Alcarria”. Completando la nómina con Alfredo Villaverde Gil, capitán de los escritores alcarreños, hoy todavía.
Un libro que se hace entrañable, a la que se pasan sus páginas, y querido, cuando se lee su contenido, sus saberes, sus decires limpios. Con la poesía se construye la Región, y se da paz a los espíritus, que hoy más que nunca la necesitan.

jueves, 28 de mayo de 2020

Miedes de Atienza, en el confín

Javier Ortega Alcaide:

 “Miedes, un señorío olvidado”.

Aache Ediciones. Colección “Tierra de Guadalajara” nº 112.

Guadalajara, 2020. 202 páginas.

ISBN 978-84-18131-11-0. PVP.: 15 €.

 

Aunque este pueblo serrano tenía ya elaborados y publicados algunos apuntes de su historia, llega ahora el arquitecto Javier Ortega aportando un gran libro sobre la historia y el patrimonio de esta localidad, Miedes de Atienza, en el confín con Soria. Se trata de un lugar fronterizo, al pie de una sierra por la que cabalgó, en su día, el Cid Campeador, en cuyo poema se menciona expresamente este lugar como de paso.

El autor analiza con meticuloso pormenor el conjunto de cavidades primitivas que existen en el término, con especial atención a la cueva que hay en la roca sobre la que se sustenta la ermita de Nuestra Señora del Puente, que viene a ser lugar de habitación y culto durante el periodo visigodo. Muchas otras cuevas, y hallazgos arqueológicos dan prueba de la importancia que este lugar tuvo en siglos primitivos. Además se extiende en el análisis de los restos romanos, visigodos y árabes, para pasar luego a la enumeración de señoríos, personajes, hazañas y edificios que restan de un pasado denso y glorioso.

Aquíi consideramos que debe resaltarse el núcleo del libro, dedicado a la reseña y estudio de las cavidades distribuidas por el término. Espeicalmente la que aparece tallada bajo la roca que sostiene la ermita de Santa María del Puente. Está en un altozano, sobre el pequeño valle del río Pajares, en cuyas orillas se abren otras cuevas, como las de El Espinarejo, tres más en Los Villarejos, y otra en Corral García. Similares entre sí, talladas sobre la roca arenisca de los bordes del valle, tienen amplios interiores con bancos, alacenas y capillas. En las rocas, se aprecian inicios de más tallas, que no llegaron a completarse, y un detalle muy revelador, el de los mechinales que aparecen perforados sobre las entradas y más allá, denotando el uso que tuvieron de parapetos, o cabañas construidas a la entrada de la cueva, que vendría a ser como capilla, o residencia de ermitaño.

Lo que se evidencia, leyendo este libro de Ortega, y aprendiendo de él, es la enorme base patrimonial, en punto a cuevas y eremitorios de origen visigodo, que existe todavía hoy en este término municipal de Miedes. Y nos cuenta además, por descripción, y por análisis documental, que en el actual término de Miedes hubo además otros tres pueblos, hoy ya abandonados completamente, que fueron “Santa María de la Puente”, “Torrubia” y “Las Casillas”.

Además, por el término se encuentran numerosos enclaves primitivos, quizás castros celtibéricos, poblados visigodos, aldeas medievales…. El “Castro de Perniles” que fue en su origen habitáculo celtibérico, debió tener una vida muy prolongada en los siglos iniciales de nuestra Era, porque aún en época visigoda tenía ocupación. En él se ven tallados en la roca numerosos intentos de perforación, pero también mechinales, y silos. En Santa María del Puente, que se puede localizar muy bien pues está en pie todavía una gran ermita visible en la distancia, debió haber un amplio poblado en torno a la roca, donde estaría la capilla, o la residencia del mandatario religioso. El ambiente de ese entorno es realmente mágico, como sonoro.

La Cueva de Corral García es otro lugar a tener en cuenta: enorme, bien tallada, con diversas estancias comunicadas por pasadizos. En la más grande, hay un banco corrido, y muchos detalles incluso grabados de cruces y signos sobre los muros. Javier Alcaide parece decantarse por su origen celtibérico, arévaco, como hasta hace poco se fechaban todos estos lugares, pero los estudios de Daza y otros apuntan a que realmente su origen es visigótico. En todo caso… más de 1.500 años tiene estas cuevas, estos restos habitacionales y estos recuerdos patrimoniales de unos pueblos que hoy siguen (aunque a tranca y barrancas) vivos y latientes.

Este libro será especialmente bien recibido por los amantes de esta tierra silenciosa y expresiva, la Sierra Norte de Guadalajara.

 

 

martes, 19 de mayo de 2020

Un diccionario de dentistas

Sanz Serrulla, F. J.: “Diccionario biográfico histórico de dentistas”. 172 páginas. Delta Publicaciones. Colección “Humanidades Médicas”. Madrid, 2019.
La instauración de la Odontología como carrera universitaria trajo anexa la implantación de la asignatura “Historia de la Odontología” con el propósito de que los futuros dentistas conociesen el progreso de esta especialidad sanitaria y tomaran conciencia de la lainiana “instalación en el presente” para mejor abordaje de un futuro inminente. No obstante, los historiadores de la Medicina no habían profundizado lo suficiente en el estudio histórico de la Odontología, de tal manera que la falta de fuentes básicas era evidente, de ahí que fuera un reto la reconstrucción de la evolución odontológica tanto a nivel mundial como español. Tras más de un cuarto de siglo de investigaciones por parte de un reducido grupo de estudiosos, se han venido cubriendo aquellas carencias y hoy forman parte de las bibliotecas universitarias algunas historias odontológicas por países, entre ellos España que cuenta, del mismo autor de este diccionario, con una “Historia General de la Odontología Española” editada en 1998. Sin embargo, muchos de los dentistas que en esta historia aparecían eran apenas conocidos por el colectivo odontológico, de ahí que el mismo autor editara un “Diccionario histórico de Dentistas españoles” en el año 2001 que ha tenido posteriores incorporaciones a través de la página de la Sociedad Española de Historia de la Odontología (SEHO).
Cubierto, aunque nunca cerrado, este ámbito local, el autor se propuso hace algún tiempo extender la investigación a un nivel más general, pues ningún repertorio similar a este último existía y así, tras varios años de trabajo ha dado a la luz un “Diccionario Biográfico Histórico de Dentistas” que viene a cubrir una de las carencias mencionadas, si bien a nivel mundial. Se trata de una nómina de 84 personajes de muy diversos países que son referencia en la Odontología universal, quienes con su trabajo hicieron posible el avance de una especialidad que se consolidaría en fechas tan tardías como fueron las de mediados del siglo XIX. Los más de ellos son estadounidenses, pues fue en los EE.UU. donde despegó definitivamente la dentistería, a partir de esas fechas si bien hubo aportaciones muy tempranas en otros lugares, tal es el caso del cirujano hispanoárabe Abulcasis, de quien existe constancia de sus minuciosas técnicas de cirugía bucal, o de otros hombres del Renacimiento, caso del español F. Martínez de Castrillo o del italiano B. Eustacchio, autor del primer libro de anatomía dental, y, cómo no, del francés P. Fauchard, a quien se le viene considerando el padre de la Odontología moderna gracias a su obra Le Chirurgien Dentiste. Estos 84 “dentistas” de muy variados países son referencia inexcusable para quien acceda al estudio histórico de la Odontología, pues con sus trabajos, inventos, técnicas o con sus obras escritas contribuyeron al avance definitivo de la especialidad. Pero nunca un libro histórico queda definitivamente cerrado, sino que, en este caso, se unirán en un futuro otras voces, tanto actuales como remotas.
Sanz Serrulla es natural de Sigüenza, y ha escrito además de este numerosos libros sobre Sigüenza, Guadalajara, e historia de la Ciencia.
RANM 2020