miércoles, 1 de agosto de 2018

Víctimas del alcarreñismo


Aunque nunca ha estado considerado como profesión u ocupación de riesgo, el “alcarreñismo” militante tiene sus peligros. Puede acarrear la muerte, incluso. Y si alguien no lo cree, aquí van tres ejemplos, por abreviar, de los muchos que podrían ponerse.



Valfermoso de las Monjas

Es el día 9 de noviembre de 1969, y en el monasterio benedictino de San Juan Bautista, en Valfermoso de las Monjas, se vive una inusitada actividad. Llegan coches negros a sus puertas, las monjas andan nerviosas y con prisas por los pasillos, algunos periodistas han venido. ¡Hasta José Antonio Ochaita, el gran poeta de la Alcarria, ha venido, porque no quiere perderse el acontecimiento. Se trata de una exaltación del alcarreñismo en su vertiente monacal: sor María Felisa de San José De Calasanz cumple ese día 100 años de su vida. Y convocados por el Núcleo “Pedro González de Mendoza” acuden al valle del Badiel muchos alcarreños de pro, entre ellos, Mariano Pérez Pardo, presidente de la Diputación Provincial, y Laureano Castán Lacoma, obispo de la diócesis. José de Juan-García, director de “Nueva Alcarria”, también está. Y Angel Montero, presidente del Núcleo..
Tantas emociones juntas, tantas felicitaciones, misa tan solemne, poemas tan arrebatados, crónicas tan laudatorias, vienen a causar tan honda emoción en la monjita que ese mismo día fallece, con el corazón a reventar de sustos, agradecimientos y traspasos. Una víctima (involuntaria por parte de todos) del alcarreñismo más intenso y militante.

Vega del Henares

A mediodía del 12 de octubre de 1933, y con objeto de comer en Guadalajara con el matrimonio Camarillo, para ir preprando fotos, textos y estructuras del libro que ha terminado dedicado a los “Castillos de Guadalajara”, el matrimonio formado por Francisco Layna Serrano y Carmen Bueno Paz se montan en su coche y se dirigen hacia la capital de la Alcarria.
En la vega del Henares, a la altura de la finca de La Aceña, un mínimo percance les hace detenerse, y ella es arrollada por un camion, que la empotra contra un árbol, muriendo poco después. Siendo enterrada al día siguiente en el cementerio de Guadalajara, bajo la frase que mandó poner su marido: “Aquí descansa Carmen Bueno Paz. Laborando por enaltecer la Alcarria, halló esta dama la muerte”. Él se quedó lastimado de un ojo de por vida. Y con el corazón siempre dolorido por la pérdida.
Es esta una muerte casi heroica, porque el joven matrimonio, entusiastas de su tierra, él médico y escritor, ella muy culta, preparan en sus viajes el hallazgo de edificios, de documentos, de fiestas y aconteceres que le dén sentido a esa palabra del alcarreñismo, como un viaje hacia la hondura de sus raíces. En ese inicio de un viaje que pormetía ser largo, y provechoso, ella muere en el ejercicio de esa pasión por Guadalajara. Otra vida que se cobra el alcarreñismo.

Pastrana en la noche

En la noche del 17 de julio de 1973, celebrando los “Versos a medianoche” en el atrio de la Colegiata de Pastrana, sobre un entarimado y tras un micrófono inestable, después de haber cenado con parquedad, a convite del Núcleo “Pedro González de Mendoza”, anfitrión del evento, se juntan y suceden diversos poetas para recitar loas a la Alcarria. Allí están Carlos Murciano, Rafael Duyos, José Antonio Suárez de Puga, Paco Cortijo (que es además el alcalde pastranero), Manolo Revuelta, Baldomero García Jiménez y, por supuesto, el alma perenne de cualquier reunión alcarreñista, José Antonio Ochaita. Todos se afanan en declamar sus poemas, apasionados, medidos, sonoros, en loor de la Alcarria y de sus gentes. Les late el corazón aprisa. Pero al final, cuando recita con emoción contenido “Tengo la Alcarria entre las manos”, a Ochaita le falla el órgano vital y cae desplomado al suelo. Está muerto. Un final que nadie preveía, tan solo él, que poco antes del acto nos dijo, emocionado, que a él como le gustaría morir sería recitando versos sobre un escenario. Y vaya si se cumplió el anhelo!!!

martes, 17 de julio de 2018

Antonio Burgos en carne y hueso



Pradillo y Esteban, Pedro José: “Antonio Burgos en carne y hueso”, Guadalajara, 2018. Edita Patronato Municipal de Guadalajara. ISBN 978-84-87874-88-8. Edición no venal, de 300 ejemplares. Catálogo de la exposición de dicho título, en el Museo “Francisco Sobrino” de Guadalajara, del 123 de julio al 16 de septiembre de 2018. 28 páginas en tamaño 22 x 22 cms. con un encarte central. Todo color.

Este catálogo, que es evidencia de la obra artística de Antonio Burgos Fraile, se nos muestra pulcramente editado con una introducción titulada “Antonio Burgos en carne y hueso”, firmada por Pedro José Pradillo (2018), y a la que añaden textos laudatorios y/o explicativos Pedro Lahorascala (1979), José Ramón López de los Mozos (1976) y José Antonio Suárez de Puga (1976).
El catálogo de imágenes, todas en color, muestra obra pictórica (“Carne y hueso) y obra escultórica (Fetiches y amuletos), hecha a base de huesos de animales manipulados y ensamblados. Tanto la serie gráfica como esta táctil plasman la idea central de la obra de este artista figurativo que en esta ocasión se nos muestra espléndido en su caminar expresionista: la Tierra, los animales, el concepto orgánico de la realidad, que sublima en colores y brillos, en formas y planteamientos posicionales, dando latido al cuadro, y brillo a la escultura.
La publicación que comentamos referencia ampliamente y con exactitud la actividad artística de este alcarreño que ha sido profesor de dibujo en los Institutos de Guadalajara, y permanente referencia del quehacer artístico y cultural en la Guadalajara del último cuarto del siglo XX y primero del XXI en esta ciudad castellana.

A.H.C.

domingo, 15 de julio de 2018

Soñadores en Guadalajara

Francisco Rodríguez Tejedor; Alicia Rodríguez Tejedor; Guillermo Rodríguez Tejedor: “Soñadores. Aprende a materializar tus sueños” (La novela sobre la vocación y los sueños). Editorial Alhulia. Granada, 2018. 486 páginas. ISBN: 978-84-948635-7-8

La idea

Tres personas se lanzan al camino. Son padre y dos hijos. Tienen el mismo objetivo: captar historias de emprendedores, de soñadores, como ellos. Saber cómo lo han hecho otros, para llegar, para triunfar algunos. Encontrar huellas, cápsulas, de sabiduría vital en los entresijos de unas biografías que están haciéndose. Es el prurito de no estarse quietos lo que conduce a la mayoría. El ansia de triunfar y, sobre todo, y así queda demostrado, la necesidad de actuar frente a un mundo que no te gusta. 
Un total de 27 personas, hombres y mujeres, jóvenes-muy jóvenes, y mayores-ya jubilados… desfilan por estas páginas. Al hilo de una historia personal, en la que subyace el choque de generaciones y las fuerzas que la vida entrega cuando uno se enfrenta con claridad a ella, van surgiendo entrevistas, que son la razón de la obra. Y que contienen eso, veintisiete historias distintas de trabajo y superación, de ideas fraguadas y caminos recorridos. Plagadas todas ellas de ejemplos ilustrativos, de metáforas cuajadas, de frases redondas, breves y sabias. En ellas y con ellas de lanza, se suben peldaños, se alcanzan cimas.

El guión

Los autores de la obra, alcarreños de pro, demuestran que esta tierra tiene, a raudales, sangre emprendedora. No se puede entender la Alcarria (paisajes de tomillo, valles de umbría, conejos a la deriva) sin sus gentes. Que son recias y sufridas, pero valientes y alentadoras. Esos son los autores. Y esos son un par de ejemplos que entre sus páginas aparecen. De una parte, Antonio Herrera Casado, médico y profesor universitario que como humanista se lanza la creación de una empresa editorial para producir libros que hablen de su tierra… y de otra parte, Juan Garrido Cecilia, un administrativo que gerencia y preside una Fundación Cultural que ha venido a cambiar el horario cultural de Guadalajara y su provincia, con actividades, conferencias, charlas y debates, haciendo viva la dinámica socio-cultural de una tierra que tiende demasiado a querenciarse mansamente con los que mandan.

Los personajes

Esos son, sin embargo, dos simples ejemplos de lo que contiene el libro: CEOs, founders, chairmans y entrepeneurs pululan por sus páginas como en la salida de un hormiguero. No paran. El que no te monta un Colegio de altura, te propone una agencia literaria, y el que no deja de hacer películas, se monta una cadena de valores espectacular. Sin embargo, más que el detalle concreto de cada proyecto, de cada idea, está el sentido emprendedor y dinámico de cada vida. Con ejemplos muy explicativos de sueños, proyectos y arrebatos. ¡Y ninguna se ha dedicado a la política! Qué gran enseñanza se obtiene de esto: solo los espíritus fuertes, motivados y atentos son los que hacen que la sociedad se mueva. Los que funcionan, prometen y se extasían con el dinero de los demás en las manos, son al final sombras de la nada. No trascienden.

La moraleja

Después de leer este libro, a mí personalmente me queda más segura la idea que siempre tuve: “Yo tuve sueños, y ví que era imposible alcanzarlos. Por eso me tracé proyectos. Esos, aunque sean difíciles, sí pueden rematarse”.

domingo, 10 de junio de 2018

Todo el románico de Guadalajara

Salgado Pantoja, José Arturo: “Todo el románico de Guadalajara”. Editorial Fundación "Santa María La Real”. Aguilar de Campóo (Palencia), 2018. 12 x 23 cms. 320 páginas. Numerosas ilustraciones. ISBN: 978-84-17158-08-8. P.V.P.: 22 €.

Muchos viajeros llegan a Guadalajara con la intención de encontrar y admirar las huellas de un pasado lejano y atractivo, de la Edad Media. Sabiendo que esas huellas están firmes en muchos de sus edificios, en cientos de presencias arquitectónicas, en arcos y muros, en capiteles y cornisas, en perfiles exquisitos. Todo ello constituye el arte románico, expresión de una arquitectura y sus complementos hecha para el culto cristiano.

Del gran compendio románico guadalajareño se han hecho ya estudios y se ha procedido a su catalogación y análisis, de formas y significados. Los estudios iniciales de Francisco Layna Serrano se han visto completados posteriormente, a lo largo del siglo XX, por Antonio Herrera Casado y Tomás Nieto Taberné

Pero ahora nos llega un nuevo análisis, que trata de actualizar este conocimiento ya suficientemente acreditado, y que intenta completar, aunar y mostrar de un modo panorámico la realidad románica de Guadalajara. Este trabajo lo ha emprendido, y completado con seguridad y éxito, el joven profesor José Arturo Salgado Pantoja, a quien la Fundación “Santa María la Real” de Aguilar de Campóo le ha editado su trabajo “Todo el románico de Guadalajara” en un volumen de más de trescientas páginas, ampliamente ilustrado, y muy bien concebido y desarrollado.

Emprende esta obra una tarea difícil por cuanto pudiera parecer que ya todo estaba dicho en torno a este tema. El autor no sólo ha superado el reto, sino que lo ha mejorado. Porque además del estudio inicial que abriga bajo el título de “Introducción”, dividido en dos partes en que trata “Las tierras de Guadalajara en los siglos del románico” y “Panorama general del románico en Guadalajara”, asume la tarea de catalogar todo vestigio románico que encuentra, añadiendo a la nómina anterior muchas piezas que no se habían considerado inclusas en el estilo, y poniendo sobre la mesa muchísimas piezas hasta ahora no catalogadas o analizadas.

Así me parece justo destacar que a los ya conocidos elementos románicos (clásicos unos, como la catedral de Sigüenza, el conjunto de templos de Atienza, las iglesias porticadas de Sauca, Pinilla, Carabias, Tortonda, etc…, y mínimos pero entrañables otros como el ábside de Santiuste, la espadaña de Bochones o la portada de Teroleja) el autor añade numerosísimos elementos hasta ahora con incluidos en el recetario habitual del románico de nuestra provincia.

Este aporte se centra, fundamentalmente, en varias docenas de pilas bautismales que se mantienen, desde los siglos XII y XIII, en los cuartos generalmente oscuros y casi siempre destinados a trastero, de las capillas bautismales de los pies de los templos. Unas en sus lugares de oriegen, otras trasladadas, estas pilas suman un portentoso acopio de formas y decoraciones, que por sí mismas podrían haber constituido otro estudio específico.

Además añade el autor las construcciones o elementos parciales de estética mudéjar, tal como portadas, ábsides, ventanales, y torreones, de tal modo que con esta visión la capital, Guadalajara, consigue entrar en un libro dedicado al arte románico. Este aspecto de incluir en el estudio de lo románico lo puramente mudéjar ha sido siempre controvertido. Porque no solamente son estéticas diferentes, sino que corresponden (al menos en Guadalajara) a periodos diferentes, siendo lo mudéjar más moderno.

También nos presenta en esta nómina románica (el libro está acertadamente estructurado en un listado alfabético de poblaciones) algunos restos de torres de defensa, como la de Albalate en Luzaga, y por ende pasa a considerar elementos de este estudio los castillos de Molina de Aragón, de Atienza, incluso el alcázar de Guadalajara. No cabe poner peros a esta cuestión, puesto que esas fortalezas militares y elementos defensivos están construidos en los siglos XI y XIII que son los de la arquitectura románica en nuestra tierra.

Acabamos el análisis de este libro con un aplauso a la aportación de numerosos elementos hasta ahora desconocidos, especialmente a portadas escondidas y no conocidas aún, o a templos derruidos de lugares despoblados, entre los que aparece Matas, frente a Palazuelos, o la portada de la iglesia de El Peral, de Budia, hoy incluida en la casa del santero de su gran ermita patronal. 

Concluye Salgado su gran trabajo con un breve Glosario de términos alimentado del valor de las imágenes, así como el índice de localidades, y un breve recapítulo de “Vestigios” en el que suma esos fragmentos de antiguas portadas románicas que como en el caso de Galve de Sorbe, se incrustaron en los muros de las nuevas iglesias actuales. 

También ha tenido el acierto de consignar aquellos elementos que, formando hasta hace poco parte del acervo románico de Guadalajara, han sido derruidos de forma incomprensible y reprobable, como es el caso de la iglesia románica de Nuestra Señora de Almuña en Almoguera, y de la iglesia del depoblado de San Miguel de Vállaga en Illana. Ejemplos que demuestran que el arte románico de Guadalajara debe ser fielmente analizado, estudiado y protegido, porque el peligro de agresiones externas sobre sus elementos no ha desaparecido del todo.

En definitiva, una gran libro al que (de nada puede decirse que sea perfecto) aplaudimos y damos la bienvenida, porque va a dar mucha información nueva, bien descrita, y certera, a los muchos seguidores (ojalá fueran muchos más) que el románico de Guadalajara tiene todavía.  

viernes, 8 de junio de 2018

Las Danzas de Valverde, analizadas


Alonso Gordo, J.M.; Robledo Monasterio, E.D.: “Las danzas de la Octava del Corpus de Valverde de los Arroyos”. Edición de los Autores. Guadalajara, 2018. 372 páginas. Tamaño 17 x 24 cms. Cientos de ilustraciones a color. ISBN: 978-84-9-02197-0. P.V.P:: 22 €.

El sábado 9 de junio de 2018, en la localidad serrana de Valverde de los Arroyos, se ha presentado el libro “Las Danzas de la Octava del Corpus de Valverde delos Arroyos” por parte de sus autores, José María Alonso Gordo, y Emilio Daniel Robledo Monasterio.
Un total de 372 páginas forman estas “Danzas de Valverde de los Arroyos” en formato de un libro grande, de 17 x 24 cms., cargado de cientos de fotografías en color. Se complementa con extraordinarios dibujos de Angel Malo Ocaña, que presiden el inicio de cada capítulo, y lleva un Prólogo cargado de sabiduría firmado por Joaquín Díaz, uno de los más reputados entendidos del folclore español.
Empieza el texto con una situación al lector del lugar en que se centra la acción: “Nos encontramos en un pueblo escondido entre las laderas del pico Ocejón, a 1.255 metros de altitud, y rodeado de cumbres…” Ya solo con echar un vistazo al Indice, el lector se percata de la amplitud del tema y de la meticulosidad de su estudio. Nada ha quedado fuera de la lupa de los autores. que bordan la obra por dos caminos: el de ser naturales de Valverde, y haber crecido entre el sonido de los instrumentos serranos, y el de ser rigurosos analistas de la fiesta que tratan, en la que llevan de un modo u otro comprometidos toda su vida.
Así rmpiezan con “La Octva del Corpus” a hacer un análisis de la fiesta de Valverde y de otras similares, haciendo por ejemplo alusión al nombre popular de “Coronados” que se le daba a los cofrades.
Sigue luego el capítulo de “Las danzas rituales” de origen medieval y las analizan una por una. Allí aparecen las danzas de castañuelas, la danza de la Cruz, El Verde y El Cordón, siguiendo luego la relación de danzas de cintas  y finalmente las danzas de palos: “El Capón”, “los Molinos” y “La Perucha” de la que transcriben letra y música. Dicen al lector cuanto saben de las danzas perdidas, y de las danzas parcialmente recuperadas, como “El Garullón” y “Las Campanillas”.
Ponen el foco seguidamente sobre el grupo de los danzantes: el gaitero, el botarga, el registro, los danzantes propiamente dichos, y los niños danzantes. Hay referencias genealógicas, nominales, entrevistas a los que permanencen vivos… y en general se constituye esta parte del libro en una vibrante demostración de cariño y admiración por estos protagonistas.
Luego se adentran los autores en la descripción del “Vestuario y accesorios de la danza”, con profusión de fotografías y dibujos, todo en color. Terminando con una historia y relación de acontecimientos en los tiempos actuales.
Finalmente nos ofrecen un interesante estudio, quizás la parte más valiosa del libro, en el que se viaja a la comprensión de otras danzas, en la Región, en la provincia, en la Serranía, con utilización de flores, de cintas y espejuelos, más el tamboril, la gaita y la dulzaina, la conexión con el folclore segoviano, etc.
Un amplio repertorio de referencias de hemeroteca, con comentarios de otros escritores, más las conclusiones y una exhaustiva bibliografía sirven para redondear esta obra que no dudo en calificar de definitiva, porque es imposible aportar ni un solo dato más en torno a estas “Danzas de la Octava del Corpus deValverde de los Arroyos” que añaden este año el interés de cumplir nada menos que 450 años de la fundación de su Cofradía.
Una ocasión, la lectura de este libro, de volver a Valverde, y una posibilidad de adentrarse en el conocimiento definitivo, completo, asombroso, de estas danzas y de las gentes que las hicieron posibles.

miércoles, 16 de mayo de 2018

La infancia de la Princesa de Éboli


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Paseando estos días por la Feria del Libro de Guadalajara, que de nuevo se ha celebrado en la Plaza Mayor, me he encontrado con un simpático libro que nos ofrece, en dimensión infantil, la figura de Ana de Mendoza y La Cerda. Un soplo de aire fresco sobre la severa contemplación de legajos y retratos al óleo.
En este caso, han sido un par de jóvenes escritoras, aliadas para la ocasión, las que han compuesto este librito titulado “El misterio de la Princesa de Éboli”, que firman Pilar Tébar y Laura Martínez. Un texto fresco y accesible, muy bien orientado al bloque de los lectores en edad temprana, captando en su lenguaje las disquisiciones bibliográficas de los autores clásicos ¿Por qué llevaba un parche en el ojo doña Ana de Mendoza? La explicación se lanza a la leyenda, al juego, a la bulliciosa algarabía de la imaginación. Es un cuento, bien escrito, y que consigue su objetivo: hacer pasar un rato, enseñar historia, y alegrarle el día, como me lo ha alegrado a mí, por leerlo.
Muy interesante la ilustración de esta hermosa publicación, que ha corrido a cargo de Clara Luna. Las autoras han encargado la edición a la empresa editorial “Cuarto de Letras” que ha conseguido una pulcra publicación.