jueves, 19 de enero de 2017

Las Prosas de Monje Ciruelo. A caballo entre dos siglos

Como un jinete, así veo a Monje: cabalgando entre dos siglos con sus prosas, y cabalgando entre dos mundos, que no son sino aquel al que perteneció y este en que vive. Una vida larga, despierta, y activa, da para mucho. Entre otras cosas, para escribirse una docena de libros cuajados de razones contundentes para explicar cómo ha sido el mundo en que se ha vivido. Y hacerlo tan claramente que los demás le entiendan. Aunque siempre hay quien no quiere entender…

Monje Ciruelo, Luis: “Prosas entre dos milenios. Estampas ytestimonios del paso de un siglo a otro”. Edición de la Excmª Diputación Provincial de Guadalajara. Guadalajara, 2016. Palabras iniciales de José Manuel Latre Rebled. Prólogo de Luis Monje Arenas. Palabras del Autor. 408 páginas. ISBN 978-84-92886-98-2.

Las palabras iniciales de unos y otros dan paso a dos centenares de artículos que Luis Monje publicó entre 1997 y 2003, que fueron unos años entre sí parecidos, pero con una carga de cambio muy considerable. Publicados en su mayoría en la sección “La Brújula” del semanario alcarreño “Nueva Alcarria”, se agrupan bajo unos epígrafes que revelan el sentido de cada uno de los bloques: los Pueblos, las Personas, la Naturaleza, la Sociedad, las Estampas, los Testimonios y la Política. Todo ello en el contexto geográfico y social de Guadalajara, se puede entender que hay jugo en ellos para llenar cántaros, muchas referencias a la realidad de esos días, a los rumbos biográficos de quienes los fraguaron, y a las anécdotas y sorpresas que cada esquina de nuestra tierra nos depararon.

Dice así Latre en su breve presentación del autor, por todos admirado y querido: “La fuerza de la veteranía, y el probado decir de su autor, confieren a estas “Prosas entre dos milenios” de Monje Ciruelo un valor definitorio, un firme sustento para la identidad de Guadalajara. Desde la presidencia de la Excmª Diputación Procvincial no hago sino aplaudir, tras el apoyo claro que supone esta edición, a quien considero uno de los puntales de la cultura, la literatura y el buen nombre de esta tierra”.

Efectivamente, Monje Ciruelo ha sido un auténtico paladín de la marca Guadalajara, porque en sus artículos (que con su brevedad cobran aún más valor e intensidad en sus mensajes) ha contado lo que pasa, y ha cantado lo que ve. Ha dicho que en Guadalajara (y más en ese cambio de siglo que ha protagonizado) pasaron muchas cosas, la mayoría buenas, y pasaron muchas gentes haciéndolas posibles. Dejando, al fin, un regusto de esfuerzo y alegría. Y poniéndole a Guadalajara una cara (que es su auténtica cara) de lugar mágico, tierno y palpitante. Una cara que cada día reconoce más gente que a ella llega, y con facilidad la admira. Monje nos ha explicado por qué ha ocurrido esto, cómo se ha llegado a esa meta de sobria serenidad, de expectativas…

Un libro voluminoso, cargado de noticias, de anécdotas y de casi olvidadas facetas. Una crónica perfecta de un tiempo ido, de un tiempo recio. Como la mano y la personalidad de quien lo ha escrito. Cronista, ante todo, de su tiempo.

A.H.C.


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