martes, 16 de abril de 2013

Guadalajara en dos continentes


Cepeda, Luis; Cano, Soledad: “Guadalajara en dos mundos”. Edición del Ayuntamiento de Guadalajara (España) y del Ayuntamiento de Guadalajara (México), 1991. 136 páginas, grabados a color. Cubierta en cartoné. Sin ISBN ni depósito legal.

Libro curioso donde los haya, este que escribieron Luis Cepeda (tapatío) y Soledad Cano (alcarreña) y que se publicó en 1991 a medias entre los Ayuntamientos de las Guadalajaras de ambos mundos. Así se titulaba y eso quiere expresar: la historia, el patrimonio y la mentalidad de ambas ciudades, tan lejanas en lo físico, y tan cercanas, al menos en esas fechas, en lo espiritual. Porque en la década de los años 80 del pasado siglo, tanto las autoridades de la Alcarria como las de Jalisco, se hicieron visitas mutuas, se llegaron a acuerdos de hermanamiento y colaboración, y muchos alcarreños fueron allá para pregonar las maravillas de nuestra tierra: entre ellos Suárez de Puga, Campoamor, Criado de Val, Alonso Gamo, García Marquina, Nieto Taberné y Segundo Pastor, que dieron recitales, y alimentaron el cariño que en la Guadalajara tapatía siempre se nos ha tenido.
Sole Cano escribió poco después un libro, o lo coordinó, que es el que comentamos: realmente la información histórica la proporcionaron María Luz Crespo y Miguel Angel Cuadrado, colaborando también Javier Barbadillo, y el texto que ofrece es un resumen de la Historia de la Ciudad, su patrimonio, y las bellezas y temas de interés de los alrededores. La segunda mitad del libro es la descripción de los mismos temas, pero de la Guadalajara tapatía. Abundantemente ilustrado, con muchas fotografías antiguas de ambas ciudades, el libro se ofrece como un cariñoso abrazo de ambas tierras. No aporta nada nuevo pero sirve (sirvió en su día, porque hoy solo queda apoyado entre otros en los anaqueles de algunas bibliotecas) para intercambiar noticias y visiones de estas ciudades, madre la una de la otra, y que deberían mantener intercambios sociales y culturales más a menudo, porque ese tipo de relaciones institucionales hacen que el mundo se abra y las ideas se oreen.
Al repasar, 20 años después, este libro, y al comprobar que la mayoría de las fotos se han ajado en su color y el papel ha tomado cierto tinte amarillento, con nostalgia recordamos aquellos viajes por Jalisco, y animamos a las autoridades de hoy a que de un modo u otro sigan manteniendo viva esa llama de hermanamiento y aliento cultural común.

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