LABRADOR
HERRAIZ, José J. y DIFRANCO, Ralph A.
(Ed. facsímil a cargo de), LA PHILOSOPHIA / VVLGAR. / DE IOAN DE MAL LARA. VEZINO DE / SEVILLA. / Ala C. R. M. del Rey
Don Philippe. / Nuestro Señor.Dirigida. / PRIMERA
PARTE QVE CONTIENE / mil refranes glosados. / En la calle de la Sierpe.En casa
de Hernando Diaz.Año.1568., México, Frente de Afirmación Hispanista, A. C.,
2012, 102 pp. + 294 fols. (numerados por una cara) + 4 pp. (ISBN:
978-84-615-5680-9).
Nuestros
queridos amigos el doctor en Filología Española José Julián Labrador, de la
Cleveland State University, tan aficionado a todo lo relacionado con Cifuentes
-y en general con Guadalajara- y Rafael DiFranco, catedrático de Lengua y
Literatura en la Universidad de Denver (Colorado), creadores de la Colección Cancioneros Castellanos,
dieron a conocer a finales del año pasado -gracias a la ayuda económica del
Frente de Afirmación Hispanista, con sede en México- esta magnífica edición facsímil,
que corrió a su cargo, de La Philosophía
Vulgar del erudito hispalense Juan de Mal Lara, obra sobradamente conocida
y de indudable interés para cuantos se sientan atraídos por el apasionante mundo
de la paremiología o tratado de refranes y por el erasmismo hispánico.
Aparte
de la extraordinaria calidad de la propia edición: desde la belleza clásica del
frontispicio, correspondiente a la príncipe de Sevilla y 1568, y las selectas
ilustraciones interiores, hasta el formato (31 x 22 cm), pasando por la calidad
del papel, el tipo y tamaño de la letra empleada, etcétera, el libro destaca
indudablemente por su contenido, que los editores han dividido en un prólogo
titulado “Poemas sueltos de Juan de Mal Lara”, escrito por ellos mismos, y dos
estudios: “Juan de Mal Lara, humanista y traductor”, debido a Inmaculada Osuna
Rodríguez, de la Universidad Complutense, y “Juan de Mal Lara, maestro de la Escuela Sevillana: contexto humanístico
y apuntes biobibliográficos” por Francisco Javier Escobar, de la Universidad de
Sevilla; trabajos de gran interés que, junto a un completísimo y muy selecto
capítulo bibliográfico, sirven de introducción a la obra facsimilar, que ocupa
casi seiscientas páginas.
A
lo largo de “Poemas sueltos de Juan de Mal Lara” se ofrece un amplio y claro
panorama de todo lo que el libro contiene y que comienza, precisamente, con una
octava que sintetiza el elogio que el autor de La Philosophía dirige al rey Felipe II “gran defensor de la fee
sancta”, con el que trata de congraciarse puesto que poco antes había sido
apresado erróneamente por la Inquisición; alabanzas que se prodigan desde 1565,
año en el que Mal Lara redacta la parte final de su Hércules.
Aquí tu Magestad leerá, si quiere,
quanto saber tuuieron los iberos
en la Philosophía, que no muere,
en refranes del Vulgo verdaderos,
la prudencia que sola boz refiere.
Autores son de sciencia los primeros,
no ay arte, o sciencia en letras apartada,
quel Vulgo no la tenga decorada.
Además
de tratarse de un libro “fundamental” para el conocimiento del castellano, a la
hora de llevar a cabo la edición de la presente obra se han tenido en consideración
otros factores como el que los hispanistas pudieran leer directamente las
glosas que contiene al tiempo que estudiar con deteniento los numerosos
aspectos del pensamiento español en el siglo XVI que hay en él. De aquí que
para esta edición se eligiese la primera parte -y única que llegó a la imprenta
tras una tarea recopilatoria de varios miles de refranes comentados- de la de
Sevilla (1568), impresa en la oficina de Hernando o Fernando Díaz.
También
se han tenido en cuenta los juicios de Menéndez Pelayo, Bataillon y muy
especialmente, de Américo Castro, quien en el tomo III del Homenaje ofrecido a Menéndez Pidal (1925) reconocía el interés que
la obra del sevillano había despertado, “y en cambio no existe ni edición
moderna ni estudio propiamente dicho de su gran colección de refranes
comentados”, por lo que Antonio Vilanova
se encargó de recoger el guante lanzado por don Américo, al que dedicó su
edición de 1958 y 1959 cuyo prólogo contiene gran copia bibliográfica acerca de
nuestro humanista, y a la que habría que añadir las nuevas noticias, aportadas
en 2007, por Francisco Javier Escobar.
Sin
embargo, mayor proyección alcanzaron los trabajos “fundamentales” de Sánchez
Escribano, Margit Frenk Alatorre y la relativamente reciente edición (1996) del
Recibimiento y Descripción de la Galera
Real, a cargo de Manuel Bernal Rodríguez que, sin duda, han contribuido a
un mejor y más amplio conocimiento de la obra de Mal Lara, al tiempo que han
abierto nuevos cauces de investigación de otros aspectos exteriores al
erasmismo, aunque con él relacionados.
El
trabajo de Inmaculada Osuna pone al día la anotadísima biografía de Antonio
Vilanova y “evita ir más allá de los dos preciosos testimonios que van a
continuación”: dos semblanzas de Mal Lara, la primera autobiográfica, que
figura en la glosa “A quien Dios quiere bien, en Sevilla le dio de comer”,
donde indica que nació en dicha ciudad, en la que estudió gramática griega y
latina, siendo su maestro el clérigo Pedro Fernández, y de la que hubo de
ausentarse por espacio de diez años, en los que recibió instrucción de parte de
doctos maestros en varias Universidades, hasta su regreso a Sevilla donde
entonces vivía y enseñaba; la segunda, ampliamente citada por haberse
fundamentado sobre ella muchas de las demás, es la que aparece en el Libro de descripción de verdaderos retratos
de ilustres y memorables varones, de Francisco Pacheco, editado en 1599.
Continua
el capítulo introductorio con el apartado que lleva por título “Poemas de Mal
Lara en Flores de Baria Poesía”,
cancionero en el que, por desgracia, el óxido de la tinta ha corroído el papel,
dificultando, cuando no impidiendo, su lectura.
La
profesora Margarita Peña, que preparó la edición de los poemas como sujeto de
su tesis doctoral publicada en 1980, señala que el contenido del cartapacio
abarca desde los años 1543-1545 hasta1577 (fecha en que fueron compilados) y
reúne obras de diversos autores pertenecientes a la generación de Boscán y algunos vates posteriores.
Los
sonetos religiosos de Mal Lara, ortodoxos a más no poder, aparecen agrupados en
la primera parte y son exclusivos de esta obra, es decir, no se encuentran en
ninguna otra fuente manuscrita o impresa, sospechándose que fue Juan de la
Cueva quien los recogió en ese ramillete viajero. Se trata tan solo de media
docena y cada uno de ellos lleva un epígrafe con su atribución al hispalense.
Normalmente suele aludirse a ellos remitiendo a la edición, pero en este caso
los editores han considerado que, para facilitar su lectura, era mucho mejor su
traslado íntegro. Son los siguientes: “¡Sancto
Espíritu, vida de mi vida!”, “Suauíssimo
pan que desde el çielo”, “¿Quién me
dará ser Phénix en la uida?”, “Al
trasponer del Sol diuino estaua”,
“Antes que el Sol diuino apareciesse” y “¡Bendito
sea el día, el mes, el año,”, o sea, dos oraciones a san Juan Bautista,
otras dos a san Juan Evangelista, una al Espíritu Santo y otra más al
Sacramento que, en su tiempo, apenas tuvieron difusión y por tanto fueron escasamente
conocidos.
Continua
con un apartado dedicado a las “Traducciones de los epigramas de Marcial”,
composiciones que, contrariamente a lo que sucedió con los sonetos religiosos,
alcanzaron notable difusión como demuestra la existencia de dos manuscritos, el
primero, de relativa importancia, es el 3708 de la Biblioteca Nacional de
Madrid, tardío y facticio -artificial- que reúne papeles de los siglos XVII a
XIX de diferentes tamaños, desordenadamente y con foliación moderna a lápiz y,
el segundo, que se custodia en la Biblioteca Nacional de Florencia (Marmi VIII,
22), mucho más preparado por el viajero y estudiante italiano Girolamo da
Sommaia, autor de la Miscelánea hispánica,
según puede verse en Florido, “Pervivencia de Marcial en la Filosofía Vulgar de Juan de Mal Lara” (Alazet, 14, 2002).
Labrador
y DiFranco ofrecen, por orden alfabético, los primeros versos de las
traducciones de las obras del bilbilitano realizadas por Mal Lara e incluidas
en La Philosophía vulgar, con el
número del folio de la edición príncipe, así como la relación existente entre
los manuscritos de Madrid y Florencia, lo que contribuye a “establecer la
fortuna de la obra del humanista hispalense durante el último tercio del siglo
XVI y las primeras décadas del siglo XVII”.
Un
ejemplo: Casar conmigo quiere Paula, es
vieja, 65v (Marcial. Lib. 10, epig. 8. MN 3708, 3v; FN VIII-22, 64).
“La Philosophía vulgar en el Nuevo corpus” cierra el prólogo a la
obra indicando que, “por razones expositivas, hemos repartido en dos grupos los
poemas del humanista, aunque estamos tan conscientes como nuestra admirada
amiga Margit Frenk de que “la poética popular se amalgamaba, en muy diferentes
maneras, con la culta”, y como ha concluido Vilanova: “Ningún refranero -ni
antes ni después de Mal Lara- ha penetrado así en la intimidad de nuestros
refranes, poniendo de relieve el valor actual y humano que el Renacimiento veía
en estas expresiones”.
Margit
Frenk, precisamente, ha documentado gran cantidad de las cancioncillas y coplas
refranescas que Mal Lara había incluido en La
Philosophía vulgar, añadiendo fuentes y procurando concordancias y
correspondencias. Dada su utilidad cara a venideros estudios los editores han
querido ofrecer, por orden alfabético, los primeros versos de las
cancioncillas, seguidos del folio en que se encuentran en la edición príncipe y
el número de entrada en el Nuevo corpus
(nota 21 que falta a pie de página), por ejemplo, “Buena pascua dé Dios a
Pedro, / que nunca me dijo malo ni bueno”, 8v, (Nuevo corpus, núm. 1829 A y B), donde además aportan -en este caso-
un contrahecho a lo divino de esta canción que se encuentra en LN Cod. 3072,
80v, “Ya está vencido el perro moreno / que siempre me dijo / ni malo ni bueno”
(Cancionero sevillano de Lisboa,
Sevilla, 2003, núm. 99).
A
modo de conclusión y recordando a Juan Bautista de Avalle-Arce, Labrador y
DiFranco repiten con él: “Cada uno de nosotros sabemos poco, pero entre todos
estamos llegando a conocer bien el Siglo de Oro”, quedando a la espera de que
el lector de La Philosophía vulgar en
el presente siglo, tenga la necesidad de bucear en el resto de sus obras y
continuar los escasos aunque bien encaminados estudios que acerca de la
misma existen.
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