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sábado, 7 de enero de 2012

Un libro de suculencias gastronómicas


La historia y aconteceres de
las gallinejas de Embajadores,
ancladas de algún modo a la Alcarria

En el pasado año me entregó Gabino Domingo un libro que he tenido en reserva, mirándolo unas veces, entreleyéndolo otras, durante unos meses. Al final, le he metido el diente, y me ha resultado sabroso, supersabroso. Porque el libro lleva por título “Las Gallinejas” que es, como algunos sabrán, (de los antiguos, claro, porque la gente moderna solo come donuts y hamburguesas) una cosa de comer, con aceite frito, pan y algo de acompañar, quizás un vaso de buen tinto.
El libro tiene 146 páginas y lo han escrito a la limón Gabino Domingo Andrés y su sobrino David Sanz González. Es la historia completa, apasionante y enternecedora de un guiso, de un establecimiento donde se ha hecho y se sirve, de unas personas que le han puesto el alma y lo han mantenido durante 60 años vivo y floreciente. Este libro es la esencia de una ilusión, y el testigo de una carrera en la que sus autores han vencido.

martes, 3 de agosto de 2010

La tradicional poesía de la Campiña





Cantares de Ronda en Membrillera



Una recopilación de MIL cantares de ronda de un pueblo campiñero: Membrillera está junto al Henares, y desde hace siglos, los mozos se reúnen en los días de fiesta, o con cualquier motivo, y se lanzan a cantar por las calles las coplas que ellos mismos crean, alusivas a las chicas, al cura, a las fiestas o a las novedades y sorpresas que depara el curso del año.



Las reúne en un volumen de 170 páginas el más activo escritor y recopilador de tradiciones de la localidad, Gabino Domingo Andrés, de quien existen otros libros que tratan de temas membrilleros.



Lleva un prólogo de David Sanz, y una introducción del autor. El prologuista nos explica el nacimiento d ela ronda: cuando se juntan varios muchachos (aquellas épocas en que no había televisión, ni discotecas, ni nadie tenía scooters o coches tuneados) y alguno aporta una vieja guitarra. Y sacan letras nuevas con la musiquilla de siempre.



Algunas son relativas a las chicas:



El sol se va apagando


y se pierde claridad;


en cuanto abres tú los ojos


se acabó la oscuridad.



Y otras a las fuentes y las viejas presencias:



En la fuente de Membrillera


los caños están cantando;


y cuando suena la guitarra


parece que están bailando.



En todo caso, una publicación que nos ha encantado porque en ella late el hondo manantial de la poesía sencilla y aldeana, la de nuestros abuelos cantando al sol, a las nubes, a los amores que corren y se van, aunque nunca se olvidan.