sábado, 12 de noviembre de 2016

Gentes de Fuentelahiguera

MARTÍNEZ GÓMEZ, Luis Antonio, Fuentelahiguera: la familia Antequera Enríquez, Almería, Ed. Círculo Rojo, 2016, 665 pp. [ISBN: 978-84-9126-683-9].

Hace algún tiempo, Luis Antonio Martínez escribió su primer libro, una Crónica histórica de la villa de Fuentelahiguera, en el que daba a conocer los hechos más sobresalientes acaecidos en dicha localidad desde el siglo XVI.  Entonces dijimos que se trataba de una crónica que iba dando paso, cronológicamente, a los datos que tras numerosos años de búsqueda e investigación minuciosas fue encontrando y ordenando debidamente.

Hoy, nos presenta este otro libro que viene a completar uno de los aspectos apuntados en aquel otro, referente a una de las familias más importantes de la villa: la de los Antequera Enríquez. Un libro extensísimo y de mayor enjundia que el anterior.

Parte para este estudio del relato, fundamental, de la rama principal de esta familia, que llegó a Fuentelahiguera en el siglo XVI, donde dejó la impronta de su existencia a través de la construcción de sus moradas, así como de algunas donaciones realizadas a la iglesia, como la del Cristo de la Salud, obra del XVII, que se custodia actualmente en su iglesia parroquial.

Una familia que, como tantas otras, llega a Guadalajara acompañando a los Duques del Infantado, a los que servían en sus posesiones de Fuentelahiguera, villa en la que se asentaron tras contraer matrimonio en ella, aunque manteniendo sus casas de Guadalajara.

Esta  especie de cómoda servidumbre sólo se extenderá hasta finales del siglo XVII por diversos motivos, pero principalmente por no perder la vecindad y poder ejercer cargos políticos, por lo que en Fuentelahiguera fue reconocido su derecho para ser nombrados alcaldes o regidores por el estado noble y, en Guadalajara, porque algunos miembros de la familia Antequera Enríquez llegó a ser Procurador General o Alcalde de la Santa Hermandad por su Concejo. Sonaran al lector otras ramas colaterales de la familia que ya disfrutaban de regimientos propios en la ciudad, como los Enríquez de Zúñiga y los Enríquez Montalvo).

También se asentaron en Fuentelahiguera, manteniendo su residencia en Guadalajara como hemos visto -donde vivían largas temporadas-, porque gracias al servicio de sus señores -los Duques del Infantado- se desplazaban frecuentemente con el fin de ocupar diferentes cargos y, finalmente, por su gran interés con emparentar con otras familias nobles de Guadalajara, como los Salinas, Calderón, etc., que tanto contribuyeron a su elevación social en tierras alcarreñas.

En resumen, lo que pretendieron y al fin lograron, fue entrar al servicio de la administración del Estado, con el fin de alcanzar diversos cargos reales.

Algunos miembros de la familia pudieran viajar a tierras americanas, entre ellos José Francisco de Antequera, que en 1680 fue nombrado oidor de Panamá, lo que le sirvió para abrir la puerta del Nuevo Mundo al resto de la familia, dando paso quizá a la etapa más larga y movida de su historia.

Allí, en América, lograrían su mayor grado de importancia al ocupar cargos cada vez más relevantes en numerosos distritos, lo que contribuyó a que, a la muerte del último Antequera en el siglo XVIII, sus herederos se convirtieran en criollos de pleno derecho y pasasen a establecerse en sus nuevas posesiones.
Tras la actuación del último Antequera mencionado, Luis Antonio Martínez, relata pormenorizadamente los hechos acaecidos con motivo de la Revolución comunera en Paraguay tema que, como indica Manuel Rubio Fuentes en su prólogo, siempre se ha tratado un poco de soslayo en la historiografía española. Levantamiento que tuvo lugar contra los todopoderosos jesuitas.

Enfrentamiento que se describe al detalle y en la que intervinieron diversos factores sociales, políticos, económicos y religiosos, que acabó con la derrota de los comuneros y el ajusticiamiento y asesinato de Antequera promovido por los regulares de la Compañía de Jesús, lo -entre otras muchas cosas- trajo algunas consecuencias posteriores como su conocida expulsión de todos los territorios españoles, según la Pragmática Sanción de Carlos III del día 2 de abril de 1767.

Después de la desaparición del dicho Antequera y Castro su familia cayó en el olvido, por lo que en la actualidad es bastante desconocida, aunque, a partir de 1768 se dan a las prensas algunos libros referentes a los Comuneros del Paraguay, en los que no se hace mención alguna a su ascendencia española: por una parte de Fuentelahiguera y, por otra, de la localidad leonesa de Barrillos (en el valle de Curueño).

Algo que llama la atención, y que indica como la Historia se escribe a veces con falsedades es el que, en 1731, tras el ajusticiamiento del citado Antequera, quedó probada la manipulación llevada a cabo por los jesuitas y la injusticia cometida contra él, lo que dio motivo a que el virrey y el resto de las autoridades involucradas en el “asesinato”, diese la orden de quemar toda la documentación existente sobre los sumarios levantados, así como cualquier otro documento relacionado con el tema, además de prohibir que se hablase de ello, por lo que ni siquiera sus allegados más cercanos se atrevieron a enfrentarse al mencionado virrey, por lo que todo quedaba aparentemente en el silencio, aunque el tiempo se encargaría de volver a poner las cosas en su sitio, aunque una vez transcurridos casi cincuenta años.

Con ello que termina la saga de la familia más notable que dio la villa de Fuentelahiguera, cuyo más destacado miembro fue el ya citado don José de Antequera y Castro (1689-1731), quien alcanzó los cargos de Caballero de la Orden de Alcántara, Fiscal Protector General de los indios en la Real Audiencia de Charcas, Gobernador y Capitán General de la provincia del Paraguay, etc.
Un libro que aporta numerosos datos al interesado gracias a la gran cantidad de documentación que incluye, cuyo relato se va amenizando conforme se avanza en su lectura y en el que nada sobra, puesto que las biografías que contiene son completísimas, tratándose, en fin, de un libro ciertamente “denso” por la multitud de datos y acontecimientos que recoge acerca de la familia protagonista, que viene a ser un reflejo de la época.

Un libro al que damos nuestra más sincera enhorabuena y acogida en nuestra biblioteca de temas provinciales de Guadalajara.

José Ramón López de los Mozos

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