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sábado, 10 de junio de 2017

Buero analizado por Orea

OREA SÁNCHEZ, Jesús, Buero Vallejo y Guadalajara, Guadalajara, Diputación de Guadalajara, 2016, 308 pp. [ISBN: 978-84-92502-50-9].
Aprovechando que 2016 fue el año conmemorativo del centenario del nacimiento en nuestra ciudad del dramaturgo Antonio Buero Vallejo, fueron muchos los actos, fundamentalmente culturales, que tuvieron lugar y de los que algunos ya pertenecen al recuerdo, puesto que, como las palabras, se los llevó el viento, dado su carácter efímero, mientras que de otros aún se mantiene viva su existencia; nos referimos a las ediciones de libros que analizan su vida y obra desde distintos puntos de vista.
Uno de estos libros es, precisamente, el que aquí comentamos, debido a la ágil pluma de Jesús Orea, consumado periodista, autor de otros trabajos como 125 Luces de bohemia (2011), Guadalajara para niños (2014), Crónicas del Tenorio Mendocino (2015) y Viaje a la Alcarria en familia (2016), además de editar y coordinar el libro Papeles de Javier Borobia (Notas de andar, sentir y soñar) (2014) y colaborar con dos entregas en el colectivo 100 propuestas esenciales para conocer Guadalajara (2016).
Buero Vallejo y Guadalajara costa, básicamente, de dos partes. La primera abarca el periodo que va desde su nacimiento en 1916 hasta el momento en que Buero Vallejo es encarcelado y condenado a muerte, al final de la contienda del 36-39, mientras que la segunda lo hace justamente desde la posguerra, hasta la actualidad, además de contar con un apéndice en el que figura “un a modo de epílogo” titulado “La esperanza es infinita”, una recopilación de la obra dramática completa, y una bibliografía final muy selecta e interesante, dado que en ella se da noticia de numerosos libros y artículos especializados, no muy conocidos por la mayoría y a que todavía hoy son relativamente escasos los estudios sobre Buero Vallejo, persona, y más los dedicados a su extensa obra creativa.
El libro de Jesús Orea, aparte, claro está, de recoger una biografía bien construida, viene a ser un reconocimiento doble: por un lado  del amor que Antonio Buero manifestó a lo largo de su existencia, aunque viviera en Madrid, por su tierra alcarreña y, más concretamente, por la ciudad que lo vio nacer y, por otro, como un tributo de reconocimiento a su tarea como creador, fundamentalmente ayudando al desarrollo de la Agrupación Teatral “Antorcha”, a la que tan unido se encontraba.
Aspectos que vienen a desmentir esa idea que muchos paisanos suyos han venido teniendo, al creer que Buero Vallejo nunca quiso saber nada de Guadalajara, quizá mezclando la Cultura -así, con mayúsculas- con la ideología política. De modo que no conviene olvidar esas palabras suyas tan definidoras de su personalidad e idiosincrasia: “Las vivencias que me han fecundado y que se mantienen dentro de mí las he adquirido aquí” (en Guadalajara), palabras que vienen a ser un testamento de su afecto.
Pero el libro que comentamos no es únicamente, como ya se ha dicho, una mera biografía, sino que además es también una recopilación de los  hechos socio-culturales que acaecieron a lo largo de casi cien años en aquella capital provinciana que era la Guadalajara de entonces, es decir, un libro de historia que acompaña a la historia del dramaturgo fundiéndose en una sola expresión: la del creador y su obra en su contorno, en el momento pretérito en que vivió su creación, o sea, como dice José Manuel Latre en el prólogo, “un libro que nos ayuda a poner a Buero Vallejo en el mapa y en la historia de Guadalajara”, por el que pasan, como en una filmación, su infancia y juventud, el periodo adulto y la posterior madurez, así como las dudas y cavilaciones que, quizás, pudieron pasar por su cerebro para dejar de lado aquella primigenia idea de su atracción por arte pictórico -recuérdese el retrato que le hizo en la cárcel a Miguel Hernández, de sobra conocido- y dedicarse de lleno a la creación teatral, y a convertirse en un autor dramático de sobra reconocido.
A todo lo anterior habría que añadir una “guinda”, para nosotros de notable interés, que no queremos dejar que pase desapercibida. Se trata de la “cercanía familiar” existente entre Buero y el autor del libro, a través de su madre, así como con Taracena, lo que, sin lugar a dudas, ha contribuido a que se corrijan ciertos datos biográficos hasta ahora equivocados y se aporten otros nuevos, como el expediente que se custodia en el Archivo General Militar de Guadalajara en el que, en efecto, puede verse el documento de su condena a la pena capital (“entre marzo y octubre del 40, Buero permaneció ocho largos, duros y angustiosos meses en la galería de condenados a muerte”).
Jesús Orea se dirige al lector y le habla desde las páginas de su libro, explicándole con lo que se va a encontrar… algo que para quien esto escribe no es una manifestación de intenciones, sino una especie de resumen del mismo.
Si leemos con detenimiento nos daremos cuenta de que es mucho más fácil escribir acerca de la vida de Buero Vallejo que hacerlo sobre su obra, más compleja:
“La circunstancia de celebrarse el 29 de septiembre de 2016 la efeméride del centenario del nacimiento del gran dramaturgo, Antonio Buero Vallejo, en Guadalajara, me llevó a reflexionar sobre la oportunidad que se presentaba para reivindicar la vigencia e interés de su magnífica dramaturgia, al tiempo que profundizar en el conocimiento de su vida, llena de avatares -que a punto estuvieron de cercenarla siendo aún muy joven- y plena también de vivencias, las de un hombre, fundamentalmente, bueno, no solo en el sentido machadiano de la palabra, pero también honesto, culto, incluso sabio, de aspecto serio pero con vis cómica, si bien reservada a la intimidad, muy amigo de sus amigos y absolutamente leal a sus ideas de izquierdas, por las que estuvo, incluso, a punto de morir al acabar la Guerra Civil y a las que jamás renunció”.
Es algo de siente Orea y que explica detalladamente al lector a lo largo de un pseudo-preámbulo, como él mismo reconoce, puesto que fue escrito una vez terminado el libro, cuando su autor ya sabía de lo que había hablado, lo cual no deja de constituir una muestra de sinceridad.
En realidad estamos ante un libro que no es de Historia, sino más bien ante lo que podríamos denominar un amplio reportaje en el que la lente de la máquina fotográfica o la pluma del periodista se han fijado detalladamente en la peripecia vital de un hombre, pero de un hombre que, además de serlo, fue uno de los más importantes dramaturgos a nivel mundial, que nació en Guadalajara.
José Ramón López de los Mozos

sábado, 19 de noviembre de 2016

Presencia de Buero en Guadalajara

Orea Sánchez, Jesús: “Buero Vallejo y Guadalajara”. Edición conjunta de Excmº Ayuntamiento de Guadalajara y Excmª Diputación Provincial de Guadalajara. Guadalajara, 2016. 17 x 24 cms. 312 páginas. ISBN 9788492502-50-9.

Con motivo del centenario del nacimiento en Guadalajara de Antonio Buero Vallejo, Premio Cervantes entre otras cosas, y aclamado com gran dramaturgo del siglo XX español, las instituciones públicas alcarreñas han promovido un amplio programa de homenaje a la figura de este literato, nacido en la ciudad en septiembre de 1916.

Uno de esos homenajes ha sido el libro que comentamos. Escrito por Jesús Orea Sánchez, nos ofrece una visión pormenorizada de la vida y obra del escritor alcarreño, centrada especialmente en los años y secuencias de su paso por Guadalajara. La obra está muy bien estructurada en dos partes y unos apéndices. En la primera parte, se tata del origen de la familia Buero, y de la infancia y juventud del autor, en la ciudad, alcanzando tras la Guerra Civil, el momento álgido de su detención y condena a muerte, de la que finalmente fue absuelto.
La segunda parte se refiere a la vida de escritor de Buero, y a la repercusión que su obra, sus representaciones, hemonajes, etc. Fueron teniendo eco en la ciudad, por ejemplo a través de Antorcha, de la Jornada de Exaltación Alcarreño de septiembre de 1972, del homenaje tributado por la Casa de Guadalajara en Madrid, en 1968, y muchos otros.

En los Apéndices, Orea nos refiere el listado de la obra literaria completa de Buero, y la bibliografía, amplia y exhaustiva, utilizada en esta ocasión. Creo que queda claro, o a nosotros nos lo parece con meridiana claridad, que es la de Jesús Orea Sánchez una de las mejor cortadas plumas del panorama literario actual de Guadalajara, y en este libro lo ha sabido expresar a la perfecciçon, en cuanto a estructura y formas.

El libro está escrito con la limpieza y claridad que Orea pone en todas sus cosas, bien hilado el conjunto, bien ilustrado, por lo que constituye un libro, a más de estar muy pulcramente editado (por Intermedio Ediciones), de fácil lectura y de equilibrado homenaje, saliendo a la piel lo que Guadalajara sabe y recuerda de este su paisano, que ya en Madrid alcanzó a ser un dramaturgo “de los que quedan en los libros de Historia de la Literatura”, lo cual no muchos lo consiguen.


A.H.C.