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lunes, 22 de octubre de 2012

Los Mendoza y Alcalá de Henares


Recientemente la Universidad de Alcalá de Henares ha publicado el ensayo "Los Mendoza y Alcalá de Henares. Su patronazgo durante los siglos XVI y XVII”, de Juana Hidalgo Ogáyar. La investigación llevada a cabo por la autora en distintos archivos y en la Biblioteca Nacional le han permitido reconstruir las relaciones de la familia de los Mendoza con Alcalá de Henares en una época de creación de edificios colegiales y conventuales, un proceso que se había iniciado en la ciudad desde que el Cardenal Cisneros fundara la Universidad. Para levantarlos hacían falta importantes sumas de dinero, que las órdenes religiosas conseguían utilizando una fórmula consistente en que las personas adineradas aportaran lo necesario, a cambio del patronazgo de la obra y de un lugar de enterramiento en su iglesia.
La labor de algunos miembros de las distintas ramas de los Mendoza enriqueció notablemente el patrimonio arquitectónico de Alcalá de Henares durante el siglo XVI y los comienzos del siglo XVII. Entre todos, la autora destaca a ocho mujeres cuyos patronazgos tuvieron una gran importancia. Cuatro de ellas estuvieron relacionadas con la fundación de un colegio universitario, una institución reservada a los hombres. María, la Blanca, y su sobrina Catalina patrocinaron el Colegio de Jesuitas, mientras que Catalina Suárez de Mendoza y su hija Juana fundaron el Colegio de Santa Catalina o de "Los Verdes". No obstante, y como mujeres que eran, aun perteneciendo a una clase social elevada, el conocimiento les fue vedado. Tan mal visto estaba que ellas adquirieran los saberes reservados a los hombres que Catalina, en pro de la obediencia, «el mejor don de una mujer», fue obligada por su confesor a renunciar al latín.
Juana Hidalgo Ogáyar acompaña su trabajo de un amplio apéndice documental y de una serie de cuadros genealógicos de los Mendoza, en los que figuran personajes cuyo patronazgo fue un lazo de unión entre Guadalajara y Alcalá de Henares durante la Edad Moderna.

M. Blas

sábado, 9 de mayo de 2009

Simbolismo del ceremonial universitario de Alcalá



Curiosidades y hallazgos de un pasado glorioso: el protocolo de la Universidad de Alcala

Con un prólogo del doctor Ramón González Navarro, acaba de aparecer la gran obra de investigación que obtuvo el pasado año el Premio “Ciudad de Alcalá de Henares de Investigacíón Histórica 2008” a la mejor obra de investigación sobre la ciudad del Henares. Esta obra es la que lleva por título “Simbolismo, tradiciones y ceremonial histórico en la Universidad cisneriana Complutense” y su autor es el conocido investigador campiñero Antonio Marchamalo Sánchez.
Trata esta obra, fundamentalmente, de los elementos simbólicos de la Universidad de Alcalá: los ritos, las ceremonias, los emblemas y las insignias. Y, por supuesto, de los Trajes Académicos y los colegios. En el largo trayecto de sus casi 400 páginas, se habla del Orden de Prelación, y la antigüedad como criterio determinante de la jerarquía académica. Se centra en los ritos y ceremonias de graduación, con la primera fase de colación del grado de Bachiller en Artes, y luego el de grado de Licenciado en Artes, Teología y Medicina, para acabar con la ceremonia de colación del Magisterio en Artes, Teología y Medicina, y finalmente la colación del Magisterio en Artes y doctorados de Teología, Medicina y Cánones.
Las ceremonias de grado de doctor, y el “paseo” y “Vísperas” tan tradicionales de la Universidad española, acabando ese capítulo con algunas anécdotas añadidas.
Trata además de las procesiones y cortejos universitarios y la Universidad en corporación. Además nos refiere por menor todo lo relativo al calendario escolar, la elección y oposiciones del profesorado, las fiestas, etc.
Otros elementos de l a Universidad cisneriana nos van desvelando sus secretos a lo largo de las páginas del libro de Antonio Marchamalo: por ejemplo, el simbolismo de los edificios universitarios, como la iglesia Magistral (que lo era, por ser obligado que sus canónigos o capituales fuesen todos Maestros) más la fachada del colegio Mayor de San Ildefonso (actual edificio central de la Universidad) y el sepulcro del fundador, Cardenal fray Francisco de Cisneros.
Finalmente, dedica un amplio capítulo a la presencia de la música en ese ritual y ceremonial universitario.
El prologuista de la obra apoya todo lo dicho en ella, y se asombra de cuánta documentación y sabiduría encierra. Se lamenta, como lo hacemos también nosotros, de que la Universidad actual de Alcalá no recoja casi ninguna de estas tradiciones en su protocolo, debiendo de tomar buena nota de cuanto en este libro de Historia universitaria se encierra para reorganizar los modos y formas de la actual institución de enseñanza. Alcalá es una de las universidades más antiguas del mundo hispano, y sigue siendo referencia de otras más modernas, de miles de alumnos y profesionales, de historiadores y gentes que identifican claramente su importancia secular. El libro, en todo caso, es, como la iglesia alcalaína, magistral, y debería ser de lectura obligada, de comentario y análisis, tanto por el contenido como por las formas en que está construido, en las aulas de sus facultades de Humanidades, Historia y Derechos.

domingo, 5 de abril de 2009

Castillos en Madrid






La tarde de primavera, -algo turbio el cielo, pero oloroso el aire-, deja ver en los últimos momentos de sol un edificio que, allá a lo lejos, brilla como una estrella derrotada, como un artilugio de penas y generosidad en decadencia. Parece que todo él es un agujero, un bloque de piedra comido de los ratones o de los astrales caballos. Quizás sufrió la paliza de los dioses, o el desprecio de los hombres. Es un castillo, un lugar donde algún poderoso quiso poner la señal indudable de su título, de su gloria, de su ansia de eternidad. Un espacio construido con dolor, que vivió instantes de felicidad (la felicidad no dura, nunca, más que un instante) y sirvió de refugio ante un ataque inesperado. Es un lugar, en todo caso, que hoy memora siglos pasados, gentes idas, y nos entrega una estampa, viva y tangible, de la Edad Media.
De estos castillos, numerosos y bellos, altivos y brillantes, que se reparten como una escarcha por todo nuestro pais (que, además, se llama Castilla) hay espléndidos ejemplares por la Tierra de Madrid. La que hoy se llama oficialmente Comunidad de Madrid, y que es un espacio geográfico, en el centro de la Península Ibérica, que centrada por la capital de España se extienden a lo largo de algunos valles estrechos que bajan desde la sierra central (el Guadarrama, el Manzanares, el Tajuña, el Jarama…) tiene en su haber una abultada nómina de castillos. Algunos de ellos son palacios exquisitos, como el de Manzanares el Real, donde está condensada la galanura del linaje de Mendoza. Otros son simples torreones vigías como el de Arrebatacapas junto a Torrelagauna. Otros son la esencia recordada de ciudades amuralladas, valientes Burgos de medieval fuerza, como Alcalá de Henares, o Talamanca. Y otros son memoria solamente, de largos siglos poderosos, como el que fuera alcázar de Madrid, lugar donde vivió la corte más poderosa del mundo, en el siglo XVI, y que hoy desaparecido, por un incendio, se ha rehecho en un Palacio Real que solo sirve de museo.
De esos Castillos de la Tierra de Madrid han escrito un espléndido libro los profesores José Luis García de Paz y Antonio Herrera Casado. Uno es maestro de Química Física, y el otro de Otorrinolaringología, pero ambos han demostrado, a lo largo de los últimos años, que saben mirar el mundo y las cosas que le pueblan, con la mirada honda de los verdaderos humanistas. En esta ocasión, se han mancomunado para viajar por los valles de Madrid, junto a sus mínimos ríos, bajando todos hacia el Tajo, y han escalado los cerros en los que se alzan, -casi siempre en ruinas venerables- los castillos que fraguaron su historia. De ellos han reunido algunas noticias verdaderas, han buscado o realizado planos, y han sacado fotografías para con todo ello hacer un relato cierto y sencillo que ofrecen al lector adornado de imágenes. Planos, trazos, bibliografía e índices añaden a este libro la utilidad de una guía que se hace imprescindible para con ella en la mano viajar a lo ancho y a lo largo de la Tierra de Madrid. Más datos sobre este libro. Más datos sobre los autores: García de Paz, Herrera Casado.