martes, 23 de enero de 2018

El mudéjar de Guadalajara


Antonio Miguel Trallero Sanz: Mudéjar, pervivencia del mudéjar y neomudéjar en la arquitectura de la ciudad de Guadalajara. Aache Ediciones. Guadalajara, 2017. 320 págs. Tamaño 21 x 30 cms. Encuadernación en rústica. ISBN: 978-84-92502-62-2. P.V.P.: 24 €.

Es este un libro que va a dejar huella. Se nota con solo tenerlo en la mano, y pasarle rápidamente las hojas. Porque la información que aporta es tan densa, tan sólida, y tan interesante, que cualquiera interesado en el tema del mudéjar en Guadalajara va a ser raptado de inmediato por tantas páginas y tantas imágenes (planos, estampas, fotografías, croquis, alzados…).
Nueve son las partes en las que el arquitecto Trallero, autor de este magno estudio de historia del arte, divide su libro. La primera es una obligada introducción para dar paso al segundo capítulo, dedicado al medio físico y urbano de la ciudad de Guadalajara. Continúa el tercero con la Arquitectura Religiosa de la Guadalajara medieval, en donde muestra numerosos ejemplos, en conjunto y en detalles, de ese estilo mudéjar que caracterizó de forma intensa la fisonomía artística y arquitectónica de la ciudad del Henares.
El cuarto capítulo está dedicado a la Arquitectura Civil y Militar de la ciudad de Guadalajara, con estudio de murallas, alcázar, palacios, conducciones de agua, puertas, etc. Luego el 5º aspecto está dedicado a la visión de la arquitectura de finales del siglo XV y el siglo XVI, y pasa ya a examinar ese aspecto hasta ahora no visto de forma académica que es la “Pervivencia del Mudéjar”, en un momento, largo y denso, indefinido y poco concretado, pero que Trallero conjunta y analiza con acierto.
La arquitectura neomudéjar es el séptimo capítulo, quizás el más amplio del libro, porque ese aspecto de nuestra ciudad, especialmente denso a finales del siglo XIX y principios del XX, en que se ejecuta el revival de lo mudéjar (sabiendo que es la esencia antigua del burgo) es el que más ejemplos aporta. El lector se mostrará sorprendido de éllo, aunque todos los edificios y detalles estudiados estuvieran ya en su cabeza. Aquí adquieren carácter de enciclopedia, muy ilustrada además.
El octavo capítulo son unas conclusiones, y el noveno ofrece al lector más especializado las fuentes usadas y la bibliografía manejada. Con este libro, se llena un hueco que la historiografía del arte en Guadalajara solo había llenado parcialmente. Antonio Trallero, con este inmenso trabajo (con el que ganó el Premio “Layna Serrano” (que concede la Excmª Diputación Provincial de Guadalajara) en 2016, entra por derecho propio en el capítulo de los más concienzudos estudiosos del patrimonio guadalajareño. Un libro que desde el momento mismo de su aparición se hace imprescindible para saber de esa Guadalajara tradicional, eterna, que siempre buscamos.









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